• Argentina Folklore - Adolfo Vasco Zabalza recuerda a su padre payador

    Lo hace desde la pujante ciudad de Pergamino, en la provincia de Buenos Aires, Argentina, cruce de caminos hacia los cuatro rumbos del país. Él mismo, Adolfo “Vasco” Zabalza, cultiva la poesía criolla, siguiendo el camino de su padre, Don Leandro Zabalza. Y lo está demostrando con maestría en la "payada internacional online" que hemos montado... y ahora completando con una ronda al comenzar el 2012... que ya se está preparando otra con tema fijo.

     

    Don Leandro, nacido en Navarra, fue un guitarrero y verseador famoso. Para testimoniarlo, su guitarra se expone en una vitrina del Fortín Pergamino junto a la del payador J. J. García. Adolfo Zabalza resume en este poema a la guitarra de su padre, la admiración que siente y el recuerdo vivo que mantiene de este gran verseador recordado en fogones y tenidas folklóricas del norte de la provincia de Buenos Aires. Como todas las participaciones con sus versos en este multiportal, el poema ya ha sido reeditado en otras muchas webs de varios países, que la calidad se nota al momento,


    FUI PRIENDA DE UN PAYADOR

    De Adolfo "Vasco" Zabalza

    A pesar de estar chuceada
    y con hondas cicatrices,
    me acuerdo de horas felices
    de una época pasada,
    supe andar de madrugadas
    por boliches y salones,
    halagada por varones
    que supieron respetarme,
    y ante mujeres florearme
    al conjuro de mis sones.-

    Fui la prienda preferida
    de un criollo “vasco” cantor,
    que con caricias de amor
    puso música en mi vida,
    por eso viví prendida
    de su mano noble y franca,
    y retocé cual potranca
    que la largan al potrero
    cuando un estilo campero,
    brotaba de mi garganta.-

    Después de tanto vibrar
    por el amor recibido,
    un día que es pal olvido
    enmudecí de llorar,
    ya no escuché más cantar
    al amado de mi vida,
    que adelantó su partida
    sin tiempo para un adiós
    y mi boca enmudeció
    quedando sola y herida.-

    Ya vieja y casi olvidada
    nadie se acuerda de mi,
    a pesar que siempre fui
    por paisanos, codiciada,
    hoy me tienen encerrada
    perdiendo toda esperanza,
    de lucirme en una danza
    o en un malambo sureño,
    tal lo hiciera con mi dueño
    ¡Don Leandro “Vasco” Zabalza!

    ARGENTINA AL MUNDO. El país de los payadores, troveros del campo argentino

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    Lista de comentarios

    ADOLFO ZABALZA20/08/2012 20:41:18

    GRACIAS AMIGO CESAR POR TAN CRIOLLAZO MENSAJE.- FUERTE ABRAZO.- vasco Zabalza

    César J. Tamborini Duca20/08/2012 20:21:10

    PA’L VIEJO VASCO ZABALZA Y SU NUEVO NIETO

    “¡Via dir pa’l campo!"

    Así respondió el vasco Zabalza a la pregunta de uno de sus hijos, que “p’ande iba a dir tan temprano”, mientras terminaba de atracar la yegua tobiana a las varas del sulky. El sol recién asomaba su pequeño arco anaranjado cuando emprendió el camino al trote lerdo de la yegua, cuyas patas hacían crujir algunos charcos de la huella, congelados por la helada. Vestido con su indumentaria de gaucho y protegido con el poncho de vicuña, en el tiempo que se tarda en carnear y cuerear un borrego ya estaba abriendo la tranquera.

    Ató la yegua con el maneador a una argolla que estaba sujeta por un alambre a un viejo sauce, a un costado del rancho, cerca de la bigornia. Atravesó el patio con paso cansino, y algunas gallinas que picoteaban en el suelo se apartaban cacareando. En una viga de caldén del alero colgaba una bota de vino, y muy cerca una ristra de ajos… peló el facón de la cintura y cortó uno de éstos que comenzó a masticar mientras entraba en la cocina.

    Colocó un manojo de paja seca en la antigua cocina “Istilart” de hierro fundido, luego un poco de bosta y finalmente un montón de ramitas bien secas, provenientes del bosquecito de frutales de la parte posterior de las casas: durazneros, perales y manzanos, mas algún limonero. Mientras el fuego tomaba fuerza descolgó de un gancho sujeto a una viga del techo, una pava con alguna abolladura, tiznada de hollín. Se sentó en un banco alargado frente a la mesa tioca donde comenzó a ensillar el mate, llenándolo hasta poco más de la mitad con su yerba de toda la vida, “Salus”.

    Esperando se calentara el agua descolgó una guitarra –polvorienta por la falta de uso- y rasgueó brevemente. Con el agua de la pava caliente en una mano y el mate (al que había agregado agua tibia para no quemar la yerba) en la otra, se dirigió a un ‘bichoco’ banco de madera confeccionado por su padre vaya a saber cuántos años hacía, ubicado a la sombra de un algarrobo, y comenzó la mateada mientras con un palito trazaba líneas en el suelo. De vez en cuando miraba para el rancho, un rectángulo hecho con adobe y paja que constaba de 2 piezas, la cocina y un largo comedor, el revoque exterior desconchado en partes y pintado de color blanco a la cal; hacía mucho tiempo que se había dejado de usar la sangre de potro para agregar a la cal y darle ese color rosado típico de las viejas casas de campo y de las pulperías.

    Entre mate y mate el palito obedecía la mano instintiva del vasco-gaucho y exacerbaba su pensamiento, pues mientras la vista se le iba nublando de emoción y de vez en cuando manoteaba hacia los ojos, tenía muy claras sus ideas que le hizo prorrumpir en un…

    “¡La pucha digo, un nuevo nietito! Tenemos asegurao la continuidad del frondoso árbol familiar que yegó del país vasco, de las Españas. Gaucho vasco ha de ser, asigún creo”.

    su22/05/2011 02:18:39

    hermosisimo, señor zabalza , felicitaciones

    Guillermo Alejandro Nietto18/05/2011 18:22:09

    Querido Adolfo "Vasco" Zabalza: que las cuerdas de tu poesía nunca dejen de vibrar.

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