• Argentina Folklore - Mario Ruíz - Santiago del Estero

    En un joven folklorista argentino se aúnan las raíces de nuestra música, sus temas como cantautor, su mirada fresca a la Madre de las Ciudades Argentinas. Mario Ruíz  fluye él mismo como las rumorosas aguas del río Dulce.

    Preguntarte Mario cuando comenzaste a sentir el canto y la música de tu tierra santiagueña, de nuestro noroeste, creo que es innecesario… ya vino contigo…

    Querido Eduardo, miro a mi alrededor tratando de encontrar una respuesta, analizo mi contexto, los objetos de nuestra vida cotidiana, los aromas, las palabras, el sentido de existencia de cada elemento en esta porción del universo y hay una energía que vibra uniendo cada punto, hasta el más ínfimo, más allá del tiempo, es una vibración profunda.

    Hay algo latente que subyace en cada sonido, en cada expresión, desde el canturrear de una madre acunando a su hijo, hasta el momento final de la vida de un santiagueño, de principio a fin hay un latir encendido que nos da identidad y que al mismo tiempo es inexplicable.

    Gracias a la tradición y a nuestros ancestros hoy estamos aquí tratando de intelectualizarlo, de reflexionar y de encontrar una respuesta, de elaborar una justa definición para este fenómeno que vida tras vida, copla tras copla, desde una vidala en quichua hasta la chacarera más contemporánea, sólo son intentos, viajes desde nuestros pensamientos y sentimientos hacia el origen de esta creación.

    Soy uno más en esta tierra, soy la voz de mis antepasados, soy la voz de los changuitos por venir, del coyuyo que nace desde el terruño para cantar y aletear incansablemente durante una semana poblando viejos algarrobos, madurando doradas vainas de esperanza y que vuelve al interior de la tierra para renacer eternamente en los calores de Enero. Somos el canto efímero aprendido de nuestros abuelos, mezcla de quichua y español, somos el fruto vivo de este suelo.

    Habiendo tenido maestros prestigiosos… ¿Podemos decir que fue clave tu encuentro y las enseñanzas recibidas por parte de don Fortunato Juárez?

    Conocer a Fortunato Juárez cuando yo tenía 13 años fue un despertar de conciencia, de sentido a este camino de la música que yo comenzaba a recorrer, comencé a madurar y a entender lo que ya venía percibiendo y juntando en mi alforja interior.

    Venía con mi guitarrita criolla, regalo de mi padre y mi abuela paterna en mi niñez, de haber estado en la carpintería de Don Leónidas “Nono” Corvalán, un músico y cantor destacado de nuestra tierra, autor y compositor de obras como “Velay la algarrobera”, “Zamba para mi tristeza” y “Leguas de zamba”, integrante del Dúo Jugo – Corvalán (Manuel Jugo, el otro integrante de este dúo, también un gran creador de nuestra tierra, primo de mi abuela paterna), además un gran artesano ebanista, me recibía en su lugar de trabajo para enseñarme con mucha paciencia los primeros acordes, tenía 7 años por aquel entonces.

    Paisajes de Santiago del Estero, una de las provincias argentinas, y la presencia del cantautor Mario RuizTambién asistí a las clases de música con Doña Candelaria Fernández, mujer que dedicó su vida a la enseñanza de la guitarra y el canto, también con los maestros Alberto Leguizamón y “Kichi” Campos, con Carlos Ávila, Walter More, Alejandro Bravo (Nieto de Nono Corvalán) y Roberto Peralta.

    Pero con Fortunato Juárez hubo una conexión especial desde un primer momento, forjamos una valiosa amistad, que hoy continúa con su descendencia. Él supo despertar mi pasión por el canto y el sentimiento por nuestra música popular, quizás tuvo que ver mucho mi edad para comenzar a desarrollarme musicalmente, su entorno y también el grupo de alumnos y compañeros que formamos por entonces. Indudablemente aquellas primeras lecciones con los maestros que tuve anteriormente fueron fundamentales y valiosas, ya que prepararon de la mejor forma mi terreno interior para esta nueva etapa de aprendizaje.

    Comencé a profundizar en el cancionero popular santiagueño y también argentino. Recorrimos de su mano los primeros escenarios (Hablo en plural porque por entonces mi hermano Santiago ya me acompañaba con su bombo): audiciones radiales, actos culturales en bibliotecas populares, escuelas, fiestas patronales y festivales.

    Tuve la posibilidad de conocer personalmente a Don Sixto Palavecino en una de las audiciones del programa “Alero Quichua Santiagueño”, creación suya junto a Felipe Corpos y un grupo de destacados músicos santiagueños, entre los que estaba Fortunato. Programa que continúa en el aire con 42 años de historia y que domingo a domingo nos convoca en el Salón Auditorio “Sixto Palavecino” de Radio Nacional.

    Ahí mismo también conocí al Profesor Domingo Bravo, un intelectual notable en la defensa y difusión de la lengua quichua y su cultura. Innumerables son las anécdotas junto a mi maestro Fortunato y sus hermanos.
    En casa de Fortunato siempre había música, voces de niños que iban a aprender guitarra y canto, y las visitas permanentes de figuras destacadas del arte en general. Fortunato y sus hermanos formaban el legendario grupo “Los Hermanos Juárez” e hicieron un gran aporte a nuestra música de raíz folclórica. Hoy en cada presentación los evoco con algunas de sus obras. Hay un antes y un después en mi vida con Fortunato Juárez como maestro, un padre musical diría yo.

    Mira, cuando escucho `Añoranzas´, el gran Julio Argentino Jerez  me hace sentir tu tierra… es muy valiente entrarle a un tema clásico y emblemático como éste…

    Julio Argentino Jeréz es uno de mis preferidos entre los grandes autores y compositores santiagueños, por eso elegí dos de sus obras como parte del repertorio grabado en mi disco “Imágenes de nuestra identidad”: “Amarguras” (chacarera simple) y “Añoranzas” (chacarera doble), que es el himno cultural de los santiagueños.

    Toda su obra parece concebida desde la nostalgia, la distancia, el amor por su pago, el dolor, la tristeza y el desamor. Toma una dimensión más profunda aún, desde mi punto de vista, porque gran parte de sus composiciones son en modo menor, melodías que alegran el alma por su ritmo y fraseo, pero invadidas por una extraña tristeza en su color musical y también en lo poético.

    “Añoranzas” es la chacarera que todos silbamos, sentimos y cantamos cuando andamos lejos del pago. Julio Argentino Jeréz vive en ella y todos nos sentimos parte de su legado, nos identifica y nos contiene. Con admiración y respeto la canto, sintiendo los sonidos característicos de la música de Santiago: la sachaguitarra (invención de Elpidio Herrera, instrumento mezcla de guitarra, violín y mandolín), la “kishca” (espina de vinal que se utiliza como instrumento de percusión y que tiene un sonido muy especial), el bombo legüero, unos bordoneos en la guitarra, el bandoneón y la fuerza del rasguido de nuestra chacarera. Así tal cual la grabé en mi disco.

    Y allí, en el escenario… se van desgranando juntas esas `Añoranzas´ y tus temas… `Imágenes de nuestra identidad´, `Retrato de Chacarera´, `La Puesta del Sol´…  es como el puente que une a Santiago con La Banda… generaciones santiagueñas reunidas por el canto…

    En el escenario surgen muchas sensaciones, es el lugar que más me gusta por la intensidad de la energía compartida y por compartir con el público. Es donde surgen las imágenes acústicas al interpretar obras como “Añoranzas” y otras grandes piezas fundamentales de nuestra música, pero también es donde surge la necesidad de crear, además de recrear en versiones propias a otros autores, mis pensamientos, mis sensaciones y las imágenes, vivencias y sentimientos que me identifican y que comparto con nuestro inconsciente colectivo, con el imaginario del “santiagueño”, como he dicho al principio, si es que alguna vez podemos definir lo que esto significa.

    En el escenario es donde se ha ido conformando el repertorio de mi primer disco, recorriendo los caminos,  los pueblos de nuestro interior entre escenario y escenario, las nuevas expresiones y manifestaciones culturales, la necesidad de expresión que vive en nuestra gente y a la que nosotros los músicos populares le ponemos letra y música.

    Así se van desgranando, una a una las coplas ya maduras por el tiempo, mientras nuevas semillas se germinan, mientras van creciendo los nuevos retoños, la troja de nuestro cancionero popular se mantiene en un constante movimiento de renovación, sin dejar de lado la raíz y la impronta de aquellas primeras cosechas que surgieron desde lo anónimo.

    ¿Y cómo fue que se te ocurrió estudiar de técnico de sonido?... que se nota en tus propias grabaciones, los sonidos cada uno en su sitio…

    Fue una necesidad. Comencé a experimentar en mi casa, con una porta estudio digital, grabando mis interpretaciones y mis primeras composiciones. Pero sentí que debía hacerlo con compromiso, formándome técnica y artísticamente para manejar la tecnología en función de plasmar mis ideas, de materializarlas.

    Por eso me decidí a estudiar formalmente, esto me ayudó muchísimo a alcanzar el desarrollo de mis ideas de una manera clara. En términos de producción es importante conocer las características del sonido de nuestra música popular de raíz folclórica, a cada uno de los instrumentos utilizados y sus tesituras y sobre todo a la intención de cada intérprete, ya que esto enriquece al producto, le añade identidad y lo destaca.

    Me imagino que con los colegas que pasan por tus estudios de grabación, existe una doble complicidad… además de un enriquecimiento mutuo al comentar sobre tal o cual detalle en sus interpretaciones y tus manejos técnicos…

    Tal cual, una complicidad casi lúdica diría yo, en pos de la experimentación, de ir descubriendo lo que nos proponen las nuevas tecnologías de creatividad musical para conjugarlo con lo tradicional de nuestra música.

    Aprendo muchísimo de ellos, el feedback a la hora de producir es intenso, manejamos un lenguaje en común y al mismo tiempo trato de ser un médium casi imperceptible entre ellos y lo que quieren lograr.  Pongo mucho empeño en captar sus ideas, sus intenciones y de orientarlas hacia un buen resultado. Estoy de un lado y del otro de los equipos de grabación, no hay un límite definido, ya que cumplo el rol de técnico de grabación y también con mi experiencia musical hago aportes o sugerencias para las producciones.

    Compartir un estudio de grabación es maravilloso, tanto como estar parado en un escenario, son sensaciones muy distintas, pero que convergen en mí por el amor a la música.

    Ahora bien… Jerez, Chazarreta… terminaron sucumbiendo a la atractiva Buenos Aires, nuestra capital federal argentina. Tú, Mario, te mantienes con las raíces en allí mismo donde has nacido…
    Nosotros, los músicos populares santiagueños, seguimos la ruta trazada por Don Andrés Chazarreta a principios del siglo XX, luego Julio Argentino Jeréz y tantos grandes juglares de nuestra tierra que sembraron lo que hoy nosotros cosechamos en tiempos de globalización.

    Yo vivo en la ciudad Santiago del Estero, en un barrio próximo al centro y desde aquí desarrollo mi carrera artística. En mi casa tengo mi estudio de grabación donde también ensayamos, antes era el living comedor de la casa, ahora es el lugar donde paso la mayor parte del tiempo con mis compañeros de grupo ensayando, con amigos grabando, o en soledad escribiendo o componiendo alguna canción, pero este lugar mantiene la calidez que hay en todo hogar santiagueño, con mates, mate cocidos, tortillas, chipacos y también rosquetes, si es que nos visita algún amigo loretano.

    Todo  nace en ese lugar de mi casa, todo lo que tiene que ver con mi carrera artística. Está colmado de instrumentos musicales míos y de mi hermano Santiago (instrumentos de percusión), de equipos de audio y grabación, de algunos recuerdos como objetos y fotografías, de imágenes religiosas, de libros, cds y dvds, casetes, vinilos y también el equipo de fotografía de mi hermano, que además de tocar la percusión en mi banda, se dedica a la fotografía y el diseño gráfico.

    Obra de Él fue el arte de tapa de mi disco, un libro de dieciséis páginas donde están cada una de las “Imágenes de nuestra identidad”, imágenes que Él fue capturando en nuestros viajes al interior y que compaginó para esta producción.

    Buenos Aires… achalay! Es una ciudad que admiro muchísimo por ser la capital de los argentinos, con todo lo que ello significa, y de tantos inmigrantes que eligieron nuestro país para vivir, por su entramado cultural complejo en constante movimiento y por lo que nos propone a nosotros los artistas del interior del país, ya que concentra a las industrias culturales y a los principales medios de comunicación masiva.

    Desde el año pasado comencé a viajar seguido a Buenos Aires en búsqueda de mi desarrollo artístico. Edité “Imágenes de nuestra identidad” a fines del 2010 en el sello Crystal Music, propiedad de Carlos Klavins, productor discográfico, productor musical, autor y compositor, ex técnico de grabación en los estudios de CBS (Sony Music) y también mi amigo.

    Este año presenté mi disco en escenarios destacados de Capital Federal como es la Exposición Agrícola Ganadera de la Sociedad Rural (Palermo) en el espacio de la provincia de Santiago del Estero;  en la Feria de Mataderos también en Buenos Aires, la capital argentia;  en la Feria Internacional de Turismo (La Rural, Palermo) en el stand de la provincia de Santiago del Estero;  en la Casa de la Provincia de Santiago del Estero y en los principales medios de comunicación masiva de Capital y del Conurbano Bonaerense.

    Ojalá pronto pueda volver a Buenos Aires, siempre me trata bien y es una ciudad donde me gustaría vivir por todo lo que ya mencioné. Es nuestra conexión y punto de encuentro con todo el interior de nuestro país y también con el exterior, es nuestra puerta al mundo. Me motiva mucho ir a cantar a Buenos Aires lo que pasa en Santiago del Estero, mostrar las “Imágenes de nuestra identidad” y seguir sembrando la chacarera.

    Carlos Klavins me ha señalado que en ti hay mucha madera de buen músico y cantor… ¿Qué nos estás preparando para el futuro… en discos, en presentaciones? ¿Te podremos ver por España y Europa?

    Me va a salir caro lo que te dijo Carlitos Klavins de mí, un buen vino tinto por lo menos… (Risas). Además de ser un gran amigo, es un gran compañero en esta etapa de desarrollo artístico, de difusión y presentaciones en vivo de mi disco. Es un tipo con mucha experiencia y conocimiento sobre nuestra música popular, un permanente buscador y consejero para nosotros los jóvenes artistas.

    Su presencia en esta etapa de mi vida me brinda un respaldo similar al que me brindó mi maestro Fortunato Juárez en su momento. Para el futuro cercano estoy preparando más presentaciones en vivo con el repertorio de “Imágenes de nuestra identidad”.

    Mario Ruiz, Marito, cantautor santiagueño del folklore argentino, guitarrista y cantorTambién ya hay nuevas creaciones para un próximo disco y un repertorio que va surgiendo en los escenarios, vamos proponiéndole a cada público una presentación distinta con las canciones de mi disco, con mis nuevas composiciones y también con algunas reversiones de nuestro cancionero popular que podrían llegar a formar parte de la nueva producción.

    El público siempre es un buen termómetro para testear un nuevo repertorio, es el vúmetro perfecto para las sensaciones que provocan las nuevas ideas a desarrollar. En “Imágenes de nuestra identidad”, además de algunos clásicos, hay obras inéditas que Fortunato Juárez nos dejó, hay seis creaciones de mi autoría y reversiones con un estilo personal.

    Es un disco al que quiero mucho por todo lo que costó alcanzarlo, por las vivencias que se encuentran condensadas en él, por lo que cada canción representa, por el aporte maravilloso que hizo cada uno de los artistas invitados y por el concepto que encierra en sí mismo, mostrar mi propia identidad y la de mis hermanos santiagueños a través de la música, la poesía, la fotografía y el diseño gráfico.

    Para mí y mis compañeros de ruta sería maravilloso cruzar el océano atlántico para compartir mi música con España y toda Europa. Hay una idea, un sueño y un deseo a la vez que me mantiene inquieto en este andar por los caminos de la  música, es el de lograr que nuestra música viaje del campo a la ciudad y de la ciudad a los mares.

    Desde el interior de Santiago, desde un ranchito humilde y anónimo hasta la gran ciudad, y de ahí por los mares para alcanzar todos los continentes. Que nuestra música popular de raíz folclórica forme parte del movimiento “Músicas del Mundo”. Nuestras músicas, la vidala y la chacarera, tienen la fuerza en su naturaleza para lograrlo. Ojalá pronto podamos visitarlos para compartirlas con todos ustedes.

    Haz  de cuentas que somos público frente al escenario donde estás actuando… y que te pedimos un bis… una canción para atesorar entre los gratos recuerdos… cuando ya vamos enfilando para la carretera, ¿Qué nos quieres cantar?  

    Voy a cantarles “Añoranzas” ya que hablamos de este himno santiagueño… además verán mis pagos.  Y ya les cuento para otra nota lo expresado en mi tema “Imágenes de nuestra identidad”

    Gracias Mario… ya lo dice la canción folklórica… allá te están esperando… en aquel “allá” que es Europa tenemos las palmas preparadas para aplaudirte… un fuerte abrazo

    Muchísimas gracias Eduardo, gracias por permitirme compartir con ustedes mi propuesta artística. Será un placer para mí poder visitarlos en  España y en toda Europa para compartir “Imágenes de nuestra identidad” en vivo y en directo. Me alegra saber que esas palmas ya están preparadas para aplaudir al ritmo de la chacarera. Un gran abrazo para todos ustedes, en especial para todos los hermanos argentinos que estén leyendo estas líneas, más aún para los hermanos santiagueños. Hasta pronto.



    Añoranzas
    (Chacarera)
    De Julio Argentino Jerez

    Cuando salí de Santiago
    todo el camino lloré
    lloré sin saber por qué
    pero yo les aseguro
    que mi corazón es duro
    pero aquel día aflojé.
         
    En mis horas de tristeza
    solo me pongo a pensar
    como pueden olvidar
    algunos de mis paisanos
    rancho, padre, madre, hermanos
    con tanta facilidad.

    Santiagueño no ha de ser
    el que obre de esa manera
    despreciar la chacarera
    por otra danza importada
    eso es verla mancillada
    a nuestra raza campera.
     
    La otra noche a mis almohadas
    mojadas las encontré
    más ignoro si soñé
    o es que despierto lloraba
    y en lontananza miraba
    el rancho aquel que dejé.
     
    Estribillo:
    Tal vez en el camposanto
    no haiga lugar  para mí
    paisanos les vua pedir
    que cuando llegue el momento
    tirenmén en campo abierto
    pero allí donde nací.

    Eduardo Aldiser
    Argentina Mundo con las figuras del folklore que reúne a las provincias argentinas

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