• Argentina Provincias - Guitarra, guitarra mía… llegas con tus melodías

    Como que tú también, como mis abuelos y tantos, bajaste del barco, pero mucho antes que ellos, cuando los primeros descubridores españoles y  posteriormente los colonizadores, atracaron en bahías, estuarios y ríos. Al momento tus seis cuerdas acompañaron los cantares andaluces, extremeños, manchegos, canarios, levantinos…  al final de jornadas de duro  trabajo. Muy pronto sus canciones comenzaron a mezclarse con las de la gente de la tierra y el pericón,  que fue desde el oriente asturiano donde se lo baila en las fiestas patronales, adonde había llegado de la corte francesa o inglesa, también por barco, como tú misma, guitarra, y se hizo tan nuestro que lo  llamamos “nacional”.

    Si bien sigues siendo el gran acompañamiento allí donde se eleva el canto folklórico argentino y de la mayoría de pueblos del continente, también fuiste la que rasgueo las primeras milonguitas orilleras, antecesoras del tango. En la llamada música ciudadana rioplatense tuvimos y hay hoy mismo grandes guitarristas, siendo los de Carlos Gardel verdaderos personajes, y algunos cantores, como Edmundo Rivero, tenían una formación previa de guitarreros. Por nombrar algunos y siempre quedarse corto… Adolfo Berón, Aníbal Arias, Roberto Grela, Juanjo Domínguez

    Y ahí están los grandes conjuntos del folklore argentino, de los que, por citar también a algunos, recordamos a Los Hermanos Abrodos, Los Chalchaleros, Los Fronterizos, Los Quilla Huasi, Los Cantores del Alba…todos apoyando su canto con buenas hermanas tuyas, guitarra, y algún bombo legüero.

    Tres solistas de canto y guitarra se destacan en un grupo de afamados intérpretes: ese bonaerense devenido en  Atahualpa Yupanqui, instalado en Cerro Colorado de Córdoba, don Eduardo Falú, salteño  y Carlos Di Fulvio, cordobés. Tres guitarristas que, desde Argentina, te llevaron por el mundo. Como lo hace Ernesto Bitetti.

    En el Martín Fierro te apareces en una y otra escena. El mismo personaje de José Hernández nos va contando su historia, entre épica y cimarrona, mientras va “sintiendo” unos acordes suaves y cansinos, que le dan marco propio de payador al verseador.

    Te llamamos siempre “la guitarra argentina” o "la guitarra criolla" porque así te aquerenciaste. Son de esas cosas o costumbres que arraigaron tanto que pasan a ser nuestras. Son un componente de nuestra cultura. Tal es así que en Villa Mercedes, San Luis, donde se celebra cada año la Fiesta Nacional de la Calle Angosta se da un caso posiblemente único en el mundo. Allí donde nació Alfredo Alfonso, guitarrista integrante de un gran dúo con otro sanluiceño, José Zavala, han formado un conjunto que ya en su nombre dicen cuántos son, “Las Cien Guitarras Mercedinas”, con hombres, mujeres y niños de entre los 7 y 83 años, que reúnen los sonidos de cien hermosas guitarras, dirigidos por Raúl Díaz, para sacar un sonido único, especial e irrepetible.

    Sí, ya lo sé, a veces no entiendes muy bien cómo te nombramos cuando queremos decir otras cosas. Decimos “Fulano tiene mucha guitarra” alargando la palabra guita andaluza que también adoptamos, para decir que es adinerado. Y está el otro, político, vendedor, presentador de radio o televisión, que sabe “guitarrear”, hablar un rato largo aunque no diga nada sustancial. De estos se dice que son “guitarreros” cuando tal vez nunca rasguearon las seis cuerdas. Y cuando se quiere hablar de algo incompleto, decimos “otra cosa es con guitarra”, la que lo completa todo… tú le pones el marco musical a nuestras vidas.

    Cómo serás tan nuestra, querida guitarra, que te cantaron y se inspiraron en ti muchos poetas y compositores… Ya hablamos de
    Guitarra Trasnochada de Arsenio Aguirre y aquí tienes otra muestra… Los Fronterizos te cantan… Guitarra de Medianoche, que es un ramillete de versos que te ha dedicado Horacio Guarany

    Guitarra de Medianoche
    Zamba argentina
    De Horacio Guarany


    Sol, mar
    guitarra de medianoche
    yo y tu
    hermana de mi esperanza

    oh, por algo soy caminante
    cantor de un tiempo de madrugadas

    Andaré, andaré en la huella
    siguiendo una estrella
    que aunque este muy alta
    yo sé que un día
    la he de alcanzar

    Luz, luz
    ya va floreciendo el dia
    vendrá
    bañada en llanto de luna

    Oh, morir
    no se muere nunca
    vivir
    es esa la ley del hombre

    Andaré, andaré en la huella
    siguiendo una estrella
    que aunque esté muy alta
    yo sé que un día
    la he de alcanzar
     
    Eduardo Aldiser
    Argentina Tango  - Radio Aldiser  - Argentina Mundo  - Argentina Folklore

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