• Argentina y Uruguay - Beto Sassoni, muchacho de las dos orillas

    Con retales de vida en Buenos Aires, su cuna, y Montevideo, regazo amable, la vida le fue enseñando el camino que lleva a los tangos, valses y milongas… quería ser otra cosa pero es para lo que nació, un buen cantor de tango. Son recuerdos de un inmigrante en España que ya “la sabía lunga” como diría Centeya, cuando llegó a Barajas.

    Además Beto Sassoni… mira que nacer allí, en los deslindes de San Cristóbal con Boedo… donde el tango es como un musgo en las paredes de esas casas de barrio… 

    Efectivamente, he tenido la suerte de haber pasado la primera etapa de mi niñez en un barrio de gran tradición tanguera: San Cristóbal, mi casa estaba en Esteban de Luca 1347,  entre Cochabamba y Constitución, de Buenos Aires, Argentina.

    Tengo la sensación que al estar rodeada de barriadas vecinas como la cercana San Juan y Boedo, Almagro, Constitución y Congreso,  he vivido ese tiempo que no se olvida por el resto de tu vida, en los mismos pulmones del tango, donde ese musgo que tú dices, no solo se puede palpar y ver… sino también respirar en cada esquina, en cada cortada y en cada barra de muchachos que se juntaban en cualquier umbral,  para entonar el más moderno de los tangos y las novedades de las grandes orquestas de aquel tiempo… Aníbal Troilo, Florindo Sassone, Héctor Varela, Juan D´Arienzo y muchos otros.

    Bar Carlitos del Barrio de San  Cristóbal, en la ciudad de Buenos Aires, ArgentinaHoy parece hasta mentira que los jóvenes de aquellos años florecientes de nuestra Argentina y de nuestra música más porteña, fuese el punto de encuentro para formar nuestra cultura popular, fumar nuestro primer faso o hacernos más hombrecitos dándole el primer beso a una Ginebra Bols o, en el mejor de los casos,  a un Cinzano con Fernet o un Amargo Obrero, te acordás?..

    Como que el Amargo Obrero, Beto… "de todos el primero", es rosarino y tuve la suerte de conocer  a los Tacconi, sus productores. Pero irías a la escuela también?...

    Claro, ahí, en los mismos pulmones del tango viví hasta los casi 9 años, mi primer colegio,  el Bernasconi y a unos pocos metros de mi antigua casa, en la Avenida Chiclana… mi primer maestra de piano, cuánto lamento no recordar su nombre, solo tenía 6 años.

    Mis revistas de cabecera fueron El Alma Que Canta, El Cantaclaro y alguna otra cuyo nombre no recuerdo pero todas ellas relacionadas con el Tango, sus letras que entonaba junto a mi madre.

    Ella, mi vieja, Mabel, que con sus noventa añitos nos sigue apoyando... y criticando cuando es necesario... fue la gran artífice para desarrollar nuestra vocación, tal vez reflejara en nosotros, mi hermana  Graciela y yo, esa inclinación que había tenido desde pequeña sin contar con el acceso u oportunidad de desarrollarla en su viejo Cacharí, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

    Nunca se dieron las condiciones necesarias para ella. En aquellos tiempos solo existía la radio que, en su caso, compartía con otros siete hermanos cuyos gustos disímiles hacían que la organización familiar fuese de extrema rigidez  y se consideraba tremendamente superflua cualquier actividad artística. Según me cuenta, todo consistía en trabajar en la casa, cuidar a sus hermanos más chicos o ayudar a su madre en las tareas domésticas.

    Mi viejo era gráfico; linotipista del diario Crítica y Democracia. Era nuestro gran proveedor de las revistas,  entre las que tampoco faltaban el Billiken, Mundo Infantil y las famosas historietas argentinas de la época.
    Casi llegando a los nueve, allá por el 54 nos fuimos a vivir a Llavallol, mi salud dejaba mucho que desear y el médico de la familia, Dr. Casano, había sugerido la conveniencia de llevarme a un lugar alto y algo más seco que nuestra húmeda ciudad.

    Instalados en el nuevo barrio de Alto Verde, continué mis estudios en un grandísimo colegio de curas “Capuchinos Vascos”,  El `Euskal Echea´ donde curse mi tercer grado; la mejoría de mi salud fue tan rotunda que puedo asegurarte,  he vivido allí mis escasos dos años mas felices de la niñez, las primeras travesuras, los primeros “picados” futboleros en el potrero de enfrente de mi casa y, porque no decirlo, mis primeras peleas a piña limpia con otros pibes que, más de una vez,  me hacían llegar a casa con un ojo en compota.

    Allí construí mi primer carrito de rulemanes usados, mis primeros barriletes por momentos de papel adecuado, por otros de papel de diario según el día que tuviese mi vieja, no faltaba nunca la Gillette en la cola y los imprescindibles zumbadores.

    Poco tiempo, para mi gusto, duró todo aquel paseo por donde transitábamos los pibes de esos años, sus dejos de picardía y al mismo tiempo la mas cándida de las inocencias… El frustrado viaje de mis padres a los Estados Unidos, no pudo con el espíritu inquieto de los viejos.

    Al poco tiempo llegó una propuesta laboral para mi viejo en el diario Acción de Montevideo y en el otoño de 1956 cruzamos el charco vía Colonia. Atrás quedaban mi perro, mis amigos y compañeros de ese tiempo maravilloso, mis partidos de fútbol, mis barriletes con gillette en la cola, mi hermoso colegio y mi compañera de todo momento… mi bicicleta.

    El barco de la carrera las más de las veces trajeron uruguayos a triunfar a Buenos Aires… pero Beto Sassoni , con tu familia, para Montevideo…

    Es verdad, en general los Uruguayos buscaban, y creo que aún es igual, sus oportunidades en Argentina…  pero mi caso es muy distinto, a mí me llevaron las circunstancias, apenas tenía 10 añitos, las decisiones las tomaban los viejos, nosotros obedecíamos y no cuestionábamos nada.,

    Logotipo de Canl 10 - Saeta TV - Montevideo, Uruguay

     

    Nunca podré decir que fui a Montevideo buscando una oportunidad para llevar adelante en lo que me gustaba que, a decir verdad, no era ser cantor sino actor. Por una situación fortuita, de un día para el otro me encontré arriba del escenario más importante de la principal avenida de Montevideo, en  la Confitería Ateneo, Av. 18 de julio entre Río Branco y Convención. Poco tiempo después en varias radios y en el único canal de televisión que había en aquella época: Saeta TV Canal 10 de Uruguay.
     

     

    Mirá que empezaste pronto… muchacho! Eso de recitar a Gagliardi, que lo haces de maravillas… si es que te le animabas en esos bares montevideanos que rebotan tangos…

    Como te contaba, llegué a las tablas de pura casualidad.  Cuando se estabilizó nuestra vida, mi vieja… ni corta ni perezosa llevaba a mi hermana a aprender bailes españoles.  Como podés imaginarte yo tenía que acompañarlas al club Miramar de Montevideo dos o tres veces a la semana lo cual me resultaba aburrido e insoportable.

    Uno de esos días el Sr. Enrique me habló desde el escenario…” Che botija, vos no sabés hacer nada?”…  “¡No!”,  respondí asustado pero mi vieja intervino diciendo: “Si, sabe recitar”. Muy contrariado volví a responder que yo no sabía ningún poema. Nuevamente mi vieja dijo: “¿Como que no? El verso que dijiste el 9 de julio en la fiesta del barrio”.

    Ya no hubo escapatoria recité ese verso y otro que había aprendido en el colegio. Todo indicaba que mi intervención no le había impactado a nadie. Sin embargo había ocurrido lo contrario.  El Sr. Enrique me apuntó unos poemas para que me aprendiera y los recitara en la próxima clase de mi hermana.

    Recuerdo la exigencia de la vieja para que memorizara tres poemas en dos días, fue increíble pero lo consiguió y además me marcó como decirlos y como hacer los ademanes… Tal lo pactado, en la siguiente clase recité  los tres poemas, `La carga del arbolito´ de Yamandú Rodríguez, otro del Viejo Pancho cuyo nombre no recuerdo bien y “Varón” de Héctor Gagliardi. Esa misma noche mi madre firmó un contrato con la compañía `Mosaicos Internacionales´. Así empezó mi complicidad con las tablas, año 1957, Montevideo, Uruguay…

    Beto, pedimos otra ronda y ya nos volvemos a Buenos Aires… pero eso será en otro momento de la entrevista… chau querido Uruguay!


    Eduardo Aldiser
    Argentina al Mundo con los artistas del tango de Buenos Aires y las provincias argentinas

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    Lista de comentarios

    walter alberto gorga06/12/2012 23:34:24

    recuerdo que en la inconmensurable confiteria ATENEO hacian sus el deleite de los
    concurrentes ALFREDO ZITARROSA,EDUARDO ADRIAN,OLGA DELGROSSI. ETC. Tambien actuaba
    un grande que nacio 35 años antes ROBERTO CESAR PEREZ (ROBERTO BARRY). si hoy viviera
    seria el mejor CAPOCOMICO de America.

    Maria Dulce18/03/2012 21:54:01

    Quien presentaba los Shows alla por 1955 en la Confiteria Ateneo era Julio Cheda, ex - integrante de Los Piccolinos, que rpesento por los años 1964 hasta su ida para Brasil definitivamente shows : Porto Fino, Chez Carlos, Boite Bonanza, Tangieria del 40 no Hotel Columbia Palace en Montevideo, y en la Radio Oriental fue conductor del programa mas largo de la radio de uruguay " A Pleno Sol". Hoy es Secretario General de Orden de los Musicos del Brasil para el estado de Mato Grosso del Sur. Presidente de la mesa examinadora de los candidatos a entrar en esa instituicion, Maestro , pianista, tecladista, cantor, considerado por la prensa y publico de ese estado de Brasil uno de los mejores artistas de Centro - Oeste.Pena que nunca se le hizo justicia reconociendolo pues su carrera es digna de ser divulgada,presento artistas estando en uruguay tales como: Anibal Troilo, Mercedes Sosa, Roberto Goyeneche, Astor Piazzola, Pinocho, Hugo del Carril, Armando manzanero, Lucho gatica, Charles Aznavour, ..e muchos otros. Agradesco la oportunidad de poder homenajear a este uruguayo de pura sepa...que es orgullo para la clase artistica de nuestro Pais y mas mas uno de los tantos artistas uruguayos que tuvieron que irse para pdoer ser alguien en la vida...e ignorados siempre por los "genios" periodistas de Uruguay.e pretensos historidores artisticos. Maria Dulce (uruguaya radicada en Brasil)

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