• Historia Argentina. Atentado contra el presidente Victorino de la Plaza

    “El Restaurador” es una publicación de temas históricos y de la tradición argentina que se publica en la ciudad de San Martín, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Su director es el Dr. Norberto Jorge Chiviló. En su número 20 de setiembre 2011, continuando con un ciclo de artículos sobre el tema, se recuerda el atentando contra el presidente argentino Victorino de la Plaza.

    Presidentes argentinos - Un “justiciero” contra “El doctor Confucio”

    El 9 de agosto de 1914 falleció el presidente Roque Sáenz Peña y se hizo cargo del Ejecutivo el vicepresidente, Dr. Victorino de la Plaza. Ultimo representante del llamado “Régimen presidencialista” o simplemente “Régimen” -período que concluiría al entregar la presidencia a Hipólito Yrigoyen en 1916- de la Plaza era una persona introvertida; su costumbre de hablar en voz muy baja y con los ojos entrecerrados le valió el apodo de “Doctor Confucio”.

    El 9 de julio de 1916, en ocasión de cumplirse el primer centenario de la Independencia, presenciaba desde la Casa Rosada el desfile militar. Eran las tres y media de la tarde y pasaba la última formación del desfile cuando, de entre la multitud que llenaba la Plaza de Mayo y la popular Avenida de Mayo, salió un hombre que disparó un tiro de revólver hacia el balcón en que estaba el Presidente.

    La bala dio contra una moldura, el individuo intentó disparar otra vez pero ya algunos circunstantes se apresuraban a desarmarlo. El agresor estuvo a punto de ser linchado y la policía debió esforzarse para rescatarlo, en tanto “el doctor Confucio” seguía presidiendo, inmutable, los actos conmemorativos.

    En la comisaría, el sujeto, de nombre Juan Mandrini, porteño y soltero, alegó que su intento de asesinar al Dr. de la Plaza tenía por motivo vengar a Lauro y a Salvatto, a quienes consideraba injustamente ejecutados. El caso de Lauro y Salvatto, dos pescadores, que, por encargo de la esposa de un hombre adinerado, Carlos Livingston, asesinaron a éste de manera atroz y fueron condenados a muerte, había conmocionado a la opinión pública.

    La explicación de Mandrini ante las autoridades hizo dudar de su cordura; le hicieron pericias médicas que concluyeron en que padecía de poca capacidad de raciocinio pero tenía conocimientode sus actos. Se le enjuició, no por tentativa de homicidio sino por disparo de arma de  fuego, y lo condenaron a 1 año y 4 meses de cárcel.

    Algunos historiadores señalan que el Presidente ordenó liberar a su agresor por considerarlo un hombre enfermo. No fue así. Mandrini no estuvo en una cárcel sino que se lo mantuvo preso en una Alcaidía policial; el 1º de febrero de 1918, habiendo cumplido su condena, se lo puso en libertad.

    Profesora Beatriz C. Doallo

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