• César Tamborini Duca - Tango, provincias y folklore argentino en sus libros

    Lo hace remitiéndose a su libro “Che (lunfardiadas)”, su primera obra, a la que ha seguido “Pasión y muerte de nuestro Señor de las Pampas”. Sobre el autor de esta nota podrán saber más remitiéndose a “César Tamborini Duca, de Pehuajó pero aquerenciado en Lonquimay, provincia de La Pampa, Argentina”        

    "Che (lunfardiadas)"
    y otros decires criollos
    Por
    César Tambirini Duca

    Mi amigo Eduardo Aldiser, a quien considero excelente periodista y mejor persona, me pidió hiciera una interpretación sobre el porqué del libro del epígrafe, y me pareció oportuno para ello realizar una síntesis de la presentación del mismo en Expogalaecia (invitado por el Consulado de la República Argentino de Vigo) en 2006, ocasión en que me preguntaba: ¿Por qué escribí este libro?

    Y debo decirles que, además de la satisfacción personal me inspiraron dos motivos. En primer lugar proporcionar a mis compatriotas el recuerdo de los términos que utilizábamos en nuestra tierra, para mantener vivas nuestras costumbres lingüísticas;

    En segundo lugar facilitar a los lectores españoles, principalmente a los que desean viajar a nuestra tierra, la comprensión de términos del lenguaje coloquial argentino constituido con giros idiomáticos tan propios que no entenderían muchas de nuestras palabras, a pesar de ser un mismo idioma.

    Que no les ocurra como a ese matrimonio español que iba caminando por la calle Florida, la más transitada de Buenos Aires, la señora trastabilló y cayó al suelo y desde ahí pedía a su esposo: “Manolo, ven, cójeme”…  ¡y no entendían la hilaridad del corro que se había formado!. 

    Portada del libro Che (lunfardiadas) del escritor argentino César Tamborini Duca, residente en Veguenilla del Órbigo, Provincia de León, EspañaO cuando escuchen la puteada encomiástica en que se constituye “¡qué hijo de puta!” Y sin embargo fíjense que esa puteada admirativa está en Cervantes, en el Quijote, cuando el Caballero del Bosque le dice a Sancho ¡Oh, hideputa, puta… etc! aclarando que aquello que parece vituperio es alabanza notable; y en ese sentido se emplea también en Argentina.

    Podemos preguntarnos de dónde proviene ese idioma coloquial argentino, heredero del  español, del “Mester de Juglaría” que en las pampas se deformó con arcaísmos, solecismos y neologismos al que se acoplaron voces del mapudungu formando el “Mester de Gauchería” y, al acoplársele a éste términos del lunfardo, dio origen al “Mester de Lunfardía”. Por eso el término lunfardiada y no lunfardo.

    Tenemos entonces 3 o 4 elementos esenciales: el arcaísmo español del mester de juglaría, el mapudungu o lengua de los mapuche, el mester de gauchería y el lunfardo. Veámoslo a continuación.

    Gracias a la investigación de Francisco Rodríguez Marín que analizó la lista de embarque de la Casa de Contratación de Sevilla, podemos afirmar que la mayor parte de la Edición Príncipe del Quijote, había pasado a América. Así, el esfuerzo heroico implícito en los libros de aventuras sobrevive en América para dar lugar posteriormente a las figuras heroicas y errantes de Martín Fierro y Santos Vega.

    Esa persistencia del arcaísmo español hace que en la Tesalónica de la antigua Grecia se encuentren palabras idénticas a las utilizadas por los gauchos, porque cuando la expulsión de los judíos, muchos sefarditas se instalaron en Tesalónica y mantuvieron palabras arcaicas como "mesmo", "ansí", "dende". Y otras que también utilizan los gauchos.

    Podemos tomar más ejemplos del Quijote, porque deben saber que en inventarios de pulperías pampeanas del siglo XVIII se encontraron ejemplares del libro de Cervantes, y en un poema que precede al primer capítulo,  Babieca dice a Rocinante:

    Andá, señor, que estáis muy mal criado, / pues vuestra lengua de asno al amo ultraja”.  Dice “andá” en lugar de andad. Esa supresión de la “d” en los imperativos (en la 2ª persona del plural) era frecuente en el habla coloquial del Siglo de Oro y se trasplantó al idioma coloquial argentino a través de los gauchos.

    En otro sitio dice “No vio la hora Don Quijote de verse a caballo…”  No ver la hora es expresión de impaciencia y deseo que persiste en el idioma coloquial argentino. Son muchísimos los ejemplos de arcaísmos, no podemos extendernos tanto, así que pasemos al “mapudungu” o idioma de los mapuche.
    Y de este lenguaje proviene la palabra que da título al libro, CHE.  Aun partiendo de la base que ‘che’ es actualmente una interjección “alcanzáme eso, che”, “che, escucháme”, lo importante, lo trascendente es indagar en el origen y significado de esta palabra.

    Si nos atenemos a distintos idiomas, podemos afirmar que el ‘che’ guaraní significa “yo soy”, razón por la cual debemos encuadrarlo en la categoría de pronombre. Existe otro ‘che’ que siempre me sorprendió escuchar en España, cuando a los valencianos mencionan como “los che”; sin embargo éste sería el “ce” castellano con que se llamaba o se pedía atención a una persona, arcaísmo que todavía se usa en la Comunidad Valenciana y por eso sirve para denominarlos.

    Portada del libro "Pasión y muerte de Nuestro Señor de las Pampas" del escritor argentino César Tamborini Duca, residente en León, España“CHE” en lengua mapuche (palabra que lo contiene) significa hombre o gente, como se constata en el mismo nombre de esa Nación (mapu = tierra / che = hombre o gente: gente de la tierra) o en el de distintas parcialidades de esa etnia: puelches = hombres del este; picunches = hombres del norte; pehuenches = gente de los pinares; huilliches = gente del sur. Y adquiere la categoría de sustantivo.

    Al producirse el encuentro de razas, la gran imbricación cultural y mestizaje entre los americanos originarios y los españoles, con una convivencia constante fruto de circunstancias que perduraron siglos, ese ‘che’ fue utilizado asiduamente por la población rioplatense asimilándolo a su lenguaje. Hay muchas palabras con el sufijo ‘che’ de las que luego enumeraré algunas.

    Por último tenemos el lunfardo que, como el ‘argot’ francés o la ‘jerga’ española, o como la ‘germanía’, es un idioma carcelario utilizado por los delincuentes para que los demás no lo entiendan; y en el lunfardo argentino hay términos que provienen del caló, como “Guita” (dinero), “Chamuyar” (hablar tratando de convencer), “Pirar” (irse, fugarse), “Araca” (guarda, cuidado. Proviene de “Aracatanó”).

    Y fíjense que” Fray Mocho”, periodista pero que a su llegada a Buenos Aires en 1879 fue vigilante y escribió un libro basado en experiencias personales (Memorias de un vigilante) dice “los lunfardos” refiriéndose a la gente de mal vivir. Hasta aquí la síntesis de dónde proviene el idioma coloquial argentino; ahora vayamos al palabrerío, a explicarles algunos términos o frases de lunfardiadas.

    “Boliche” deriva de ‘foliln’ que quiere decir arraigar en un sitio, y al agregar el ‘che’ nos queda ‘folilnche’ que indica ‘arraigar la gente en un sitio’. De Folilnche a Boliche hay un simple paseo fonético.

    “Bochinche” tiene igual construcción, deriva de ‘fochen’ que quiere decir alboroto. ‘Fochenche’ es alboroto de gente, y de ahí surge bochinche.

    “Chapalear”, ¡qué palabra más arrabalera!, chapaleando barro como dice el tango y nos lo imaginamos a ese carro del tiro de un percherón, trasportando mercaderías. Los españoles tienen una palabra para el andar en el agua, ‘chapotear’, pero no tienen un término similar para el barro. Pues bien, un animal cuando camina en el barro hay como una ventosa y va produciendo este sonido “chapad, chapad, chapad” y entonces los aborígenes llamaron así al terreno pantanoso, al barro; es onomatopéyico. Los argentinos le agregamos el sufijo latino ‘ar’ y quedó ‘chapalear’.

    Calles de la localidad de Lonquimay, Provincia de La Pampa, Argentina“Pulpería”: era como el almacén del barrio, que se encontraba en alguna esquina perdida de la desolada pampa. ¿De dónde habrá salido este término que parece referirse a carnicería o algo similar? Pues recorrió un camino muy largo, fíjense que proviene de México, del sitio que ellos llamaban “pulquería” que es donde bebían el "pulque", aguardiente obtenido de un cactus. Nuestra pulpería es deformación de pulquería.

    Veamos una frase, “Irse al humo”, uno sabe que es acudir rápido a un lugar determinado. Por ejemplo en un partido de fútbol escuchamos por la radio que los jugadores “se le fueron al humo al árbitro” y nos estamos imaginando la escena como si la viéramos en el estadio o por la televisión; sin embargo no nos imaginamos al árbitro saliéndole humo por la cabeza, y entonces ¿de dónde proviene esta construcción?

    También de una costumbre aborigen adoptada luego por los gauchos, que consistía en convocar a una reunión, que podía ser para una cacería, para lo cual encendían una fogata colocando encima una especie de embudo invertido hecho con pajas con un orificio en el medio, y el humo salía en forma de una delgada y recta columna hacia arriba y se observaba a la distancia; entonces todos se dirigían a ese sitio, ‘se iban al humo’.

    “No le den bola” sabemos que significa no llevarle el apunte a alguien porque no es confiable, no merece nuestra atención; ¿y su origen?. Había dos etapas en nuestra tierra, digamos costumbres: a los 11 años se sacaba la Cédula de Identidad y comenzaba el uso del pantalón largo ¿verdad?, ahora ya no es así. Y a los 18, con la Libreta de Enrolamiento podíamos acudir con mayor libertad a determinados sitios; pero ya un poco antes, a los 15 o 16 años podíamos frecuentar los cafés o las confiterías y una de las atracciones era jugar al billar, para lo cual había que pedir las bolas al patrón o al mozo (camarero); éstos generalmente desde su sitio en el estaño observaban el juego para ‘ficharlos’ (dicho esto en el sentido ocular, ‘vicharlos’) y si veían que alguno pifiaba mucho con riesgo de producir un ‘7’ en el tapete, la próxima vez que se acercaba a jugar, como era poco de fiar en el juego, el patrón decía: “a ése, no le den bola”.

    “Rante” es aféresis de “atorrante” (vagos, ‘reos’) y parece derivar de una firma que tenía la contrata para construir la red cloacal, llamada “A. Torrant” y esa inscripción estaba escrita en los caños en que solían dormir los vagabundos, y por ese motivo se los llamó ‘atorrantes’. Estudiosos del tema que consultaron los archivos de Obras Sanitarias no encuentran facturas de esta firma, pero pudiera ser que se tratara de un fabricante que proveía los caños al contratista. También puede derivar del español ‘atorrar’ que significa ‘estarse quieto, vivir sin trabajar’ según el Corominas.

    Llamamos “Bondi” al colectivo, ¿por qué? Es una voz que surgió en Brasil en 1876 al emitirse bonos para la financiación del servicio de tranvías que construían firmas inglesas, y entonces esos bonos eran ‘bonds’ (popularmente vocalizado como ‘bonde’) y así pasó a denominarse el tranvía en el país vecino. No sé si viajó en tranvía, pero el término llegó a la Argentina y se aplicó a los ‘colectivos’.

    Estación de trenes del Ferrocarril Sarmiento en Lonquimay, Provincia de La Pampa, Argentina“Tirar la chancleta”. A principios del siglo XX se instalaron prostíbulos en conventillos precarios de barrios. En ellos los clientes esperaban su turno en un patio; mientras conversaban, las mujeres atendían a sus clientes en habitaciones que daban a esos patios y, terminada la tarea, el hombre salía por otro sitio distinto al de entrada, y la mujer convocaba al siguiente candidato tirando una de sus chancletas; el interesado recogía ésta y se la llevaba a su habitación.  Eso con el tiempo devino en entregarse, arrojar la chancleta pasó a significar entregarse sin luchar.

    “Hacer el tren”. Cuando un hombre sigue a una mujer ‘chamuyándola’, es decir, hablando tratando de convencerla.

    “Gallegos”. Creía yo, y posiblemente también ustedes, que el uso del gentilicio de los nacidos en Galicia aplicado a todos los españoles era consecuencia de las grandes migraciones del siglo XX; sin embargo Bartolomé Hidalgo, poeta uruguayo precursor de la poesía gauchesca, ya lo menciona en 1811 cuando dice que los gallegos están encerrados dentro de las murallas de Montevideo con su gobernador Vigodet. En la Argentina también les decimos ‘gaitas’, por juego paronímico entre el gentilicio y el instrumento musical más conocido en Galicia.

    “Truco”. Juego de naipes muy popular en nuestro país. La referencia más lejana que conocía la encontré en unos versos de Hilario Ascasubi de mil ochocientos treinta y pico, en los que este soldado-poeta relataba las escaramuzas entre las tropas uruguayas lideradas por Rivera y las del bando contrario que lideraba Oribe. Pero últimamente encontré otra referencia aún más antigua en los “Cielitos” de Bartolomé Hidalgo. Hidalgo nació en Montevideo en 1788, mencionando el truco en 1818 en su “Cielito Patriótico” para ensalzar las victorias de San Martín en Chacabuco sobre Marcó del Pont, y en Maipú sobre Mariano Osorio:
    “Cielo, Cielito que sí, / cielito de Chacabuco, / si Marcó perdió el envite / Osorio no ganó el truco”.

    “Griseta”: es un término de origen francés aplicado a las obreritas, las costureras; después a las prostitutas. Precisamente hay un tango denominado “Griseta” cuya letra dice “…soñaba con Des Grieux, quería ser Manón…”, adaptación de la novela Manón Lescaut, de Antoine Prévost D’Exiles (1733) que trata de la colonización de Nueva Orleans con prostitutas.

    Doy por terminada esta relación de términos, puesto que si no, para que comprar el libro, y no es cuestión…

    Argentina al Mundo difundiendo la cultura de los argentinos por el mundo

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    Lista de comentarios

    cesar j. tamborini duca20/09/2015 15:47:28

    Muchas gracias, Alicia, ¡la de la faca en la liga! que nopodía ser menos siendo nieta del autor de El Ciruja.Grandioso el amigo Fito, gran maestro del soneto que, como dijo Yolanda, estuvo componiendo versos hasta el último suspiro de su prolífica vida. Y gracias a Yolanda (la querida amiga Nalo) artista plástica insuperable, poetisa del pincel y de la pluma. Por supuesto el agradecimiento a este caballero de los caminos, el amigo Eduardo, por promocionar nuestras cosas, haciendo camino al andar desde Córdoba, Rosario, León, Madrid, Pontevedra, Vigo (por favor, no te vayas más lejos). Mi fraternal abrazo.
    César

    Yolanda Elsa Solís Molina16/09/2015 23:35:25

    Siempre es un placer leer tus paginas,Estando lejos de la Patria, aún es más apreciado el mensaje en lunfardo querido amigo... aquí nadie "manya"esta amena forma de leer un poema que te llega al alma y te hace sonreir....
    Y el confite de la torta....¡una de Rodolfo Leiro , el inolvidable caballero del soneto, que hasta el fin de sus días, nos siguió deleitando con lo suyo....Regalo completito, lo tuyo, César,GRACIAS!!!!!

    Rodolfo Leiro - El Maestro del Soneto11/09/2011 11:45:16

    Che (lunfardiada)... ¡vibrante mensaje!
    LUNFARDO
    Fue lacre de un tano poligriyo
    junando, de escondido, una percanta,
    que le birló de prepo, faca y manta
    un grone de carlón y de tintiyo...
    una noche con música de griyo...

    Un abrazo hermano.
    Fito

    Alicia Marino11/09/2011 11:42:34


    GRACIAS CESAR!!! ESTA MUUUUUUUUUUUUUUUUUYYYYYYYYYY BUEEEEEENOOOOOO!!!!!!UNA JOYITA!!
    SALUTE!! ALICIA.

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