• El guitarrista argentino Arturo Zeballos entrevistado en el periódico `Tiempo Argentino´

    El 17 de Noviembre de 2011 nuestra colega Mónica López Ocón realizaba este reportaje a Arturo Zeballos en el periódico "Tiempo Argentino"  Lo sumamos a nuestras notas y entrevistas al músico argentino de Pergamino, Provincia de Buenos Aires Argentina, por su interés sobre su actividad y la promoción de la obra de Atahualpa Yupanqui en el mundo.

    Esta es la nota de Mónica López Ocón:

    "Atahualpa fue un gran compositor, pero no escribía música. Por eso, casi no había partituras de sus composiciones para guitarra. Zeballos transcribió sus obras para ese instrumento. Hoy solicitan esas partituras hasta de China.
     
    Arturo Zeballos, guitarrista de formación clásica, es profeta en su tierra. Logró que su pasión adolescente por Atahualpa Yupanqui diera buenos frutos. Nacido en Pergamino, como Don Ata, no sólo toca las obras del folklorista admirado en sus conciertos tanto en el país como en el exterior, sino que, además, transcribió sus obras para guitarra, ya que Yupanqui no dejó partituras para ese instrumento.

    Ha transcripto  más de 100 piezas que se han recogido en tres libros de partituras y que darán origen a otros dos. Este año su trabajo ha sido declarado de interés provincial  y sus transcripciones son solicitadas por guitarristas de todo el mundo. Es posible que sea cierta la afirmación de que hay que tener cuidado con lo que se desea porque tarde o temprano termina por cumplirse. Zeballos ha cumplido con creces sus sueños musicales de adolescente.
     
    ¿Desde cuándo comenzó a interesarse por la obra de Atahualpa Yupanqui?

    Entré en contacto con la obra de Yupanqui –en principio de su obra cantada– a los 15 o 16 años.

    Uno podría pensar que a esa edad a los chicos les interesa otro tipo de música.

    Pero yo vengo de familia de criollos. Uno de mis tíos, Cornelio, admiraba mucho a Yupanqui. Estoy hablando de la década del ’70. Cuando yo iba a la casa de mi abuela siempre estaba sonando un disco de él. Por esa época yo tenía diez años y comencé a estudiar guitarra. Primero lo hice en un taller. Entre  las primeras canciones que aprendí estaban “Luna tucumana”, “El arriero”, “Los ejes de mi carreta”. Pero llegó un momento en que más que cantar y tocar yo quería estudiar la guitarra, pero no por tonos, sino por música. A eso se le suma que presencié un concierto de guitarra de alguien con quien yo estudié después, Roberto Lara. La verdad es que me impactó escuchar todas las voces que salían de las seis cuerdas. Entonces inmediatamente les dije a mis padres que quería cambiar de profesor y que quería estudiar música. Comencé a estudiar y seguía escuchando piezas de Falú y de Atahualpa. Un día, el tío Cornelio me regala para mi cumpleaños un LP que se llamaba Guitarras en el tiempo. De un lado estaba Abel Fleury, en el otro, Atahualpa. Quedé maravillado con su guitarra y así escuché dos obras que me marcaron hasta hoy y que todavía toco, una es la milonga “La estancia vieja” y la otra, el malambo “La cruz del Sur”. De esta forma nació mi inquietud por tocar, además de los autores clásicos que me imponían en mis estudios, también música folklórica argentina instrumental.

    Pero también le interesaba esa música clásica que le imponían.

    Sí, siempre tuve buen oído, tal vez desarrollado por la música que se escuchaba en mi casa. A los 12 o 13 yo ya había empezado a tocar música clásica y a “orejear” piezas de Andrés Segovia, de Narciso Yepes que escuchaba y tocaba como podía. Con el tiempo y con los estudios sistemáticos mi capacidad para escuchar música se fue agudizando y la obra de Atahualpa comenzó a gustarme cada vez más. Este interés estaba alimentado por el hecho de que él era un artista de Pergamino y de que mi tío lo había conocido y frecuentado mucho en la década del ’50 cuando él iba al fortín Pergamino. Allí se juntaba también Suma Paz, que vivió más de 15 años en esa ciudad. Allí ella conoció a Atahualpa. Luego, diferentes circunstancias de la vida me hicieron cruzarme con muchos yupanquianos muy ligados a su obra y así la fui conociendo más en profundidad.

    Pero no disponía de obras de él que estuvieran escritas para guitarra.

    No, no había partituras de su obra instrumental y las pocas que había eran arreglos y un arreglo y una transcripción son dos cosas muy diferentes.

    ¿Cuál es la diferencia?

    Un arreglo consiste en tomar cualquier obra instrumental, por ejemplo, Los ejes de mi carreta, y hacer una versión en guitarra. La transcripción, en cambio, consiste en escuchar la música y copiarla nota por nota, con arrastres, ligamentos, tamboras y todos los recursos instrumentales que utilizaba Yupanqui sin salirse de lo que él toca. En un arreglo, en cambio, el arreglador puede echar mano de su creatividad. Yo no estoy en contra de los arreglos, pero lo que yo quería era rescatar su obra de guitarra para que no se pierda.

    ¿Yupanqui no escribía música?

    No, él tuvo pocos estudios de música. Comenzó a los cinco años a estudiar violín con el padre Rosáenz, que era un cura catalán. Pero una vez lo sorprendió a Atahualpa tocando una vidalita y lo retó. A Atahualpa esto no le gustó nada. Luego el cura se fue del pueblo. Pero el padre de Atahualpa, que era un guitarrista de oficio y tocaba muy bien, veía que su hijo tenía condiciones y lo mandó a estudio con Bautista Almirón que era un guitarrista muy importante que vivía en Junín. Atahualpa fue varias veces a caballo desde Agustín Roca a Junín, que eran unos 14 kilómetros, a tomar clases de guitarra. El mismo día que tomaba la clase aprovechaba para estudiar inglés. Pero llegó un momento en que se hizo muy difícil. Más tarde tuvo la gran suerte de casarse con quien después se apodó Pablo del Cerro, pero que era Antonieta Paula Pepin Fitzpatrick de Chavero. Ella era una gran pianista.

    ¿Por qué firmaba sus composiciones con un nombre de hombre?

    Eran años muy difíciles. Ella era francesa y no estaba muy bien visto que una mujer compusiera gatos, chacareras y zambas. Esto lo cuenta el propio Yupanqui. Además, él amaba lo anónimo. Una vez estaba en España y pasó por una calle en que un chico estaba cantando “Los ejes de mi carreta”. Cuando él le preguntó si sabía quién era el autor de lo que estaba cantando, el chico le respondió que era una pieza tradicional española. Él en ningún momento lo desmintió. Esa era una de las grandes virtudes de Atahualpa, dejar que su música la tomara el pueblo y que la hiciera propia.

    ¿Por qué dice que tuvo la gran suerte de casarse con esa mujer? ¿Ella transcribía su música?

    Ella era una pianista de escuela clásica. Había estudiado en Buenos Aires con Gilardo Gilardi y luego había viajado al norte donde lo conoció a Yupanqui. Por supuesto que estar al lado de una persona así era una ventaja, pero ella quedó en un segundo lugar porque comprendió que Atahualpa había venido al mundo a hacer una obra musical, un camino. Por eso se dedicó a criar a su hijo y a apoyarlo a él en giras que a veces duraban un año. Además, cuando él tenía una idea musical, ella la llevaba al pentagrama. Pero el tema es que ella la escribía en piano, no quedaba entonces la obra para guitarra escrita como se la escribe habitualmente.

    ¿Usted lo conoció a Yupanqui?

    Sí, tuve la oportunidad de conocerlo en el año ’83. No fui amigo de él, pero sí fui amigo de algunas de sus sobrinas y de José Luis Lancillota, un periodista que era muy amigo de él, casi un hermano. Yupanqui iba mucho a Pergamino a visitarlo. En el ’83 yo estaba de casualidad en Mar del Plata y me entero de que él daba un concierto. Por supuesto, fui a escucharlo y como siempre fui un poco atrevido, me acerqué a saludarlo, le dije que estudiaba guitarra y que era de Pergamino. Me dijo que en poco tiempo iba a andar por esos pagos. Lancillota me confirmó después que iría en abril, de modo que hice todo lo posible para que por lo menos me invitara a tomar un café. Luego lo volví a ver en otras ocasiones que fui a Pergamino y lo escuché en un concierto en Buenos Aires.

    ¿Cuándo comenzó a transcribir sus partituras?

    En el ’80.

    ¿Él supo que usted estaba haciendo ese trabajo?

    Escuchó interpretaciones mías en uno de los asados que se hicieron en Pergamino donde toqué con mucho miedo las cuatro o cinco piezas de él que yo había orejeado. Me dijo: “Muy bien, muchas gracias”. Luego toqué en el homenaje que se le hizo en el año ’89 en que se lo declara ciudadano ilustre de Pergamino. Toqué en la sala que fue llamada con su nombre. Me sentí muy reconfortado porque había cinco o seis números y en los únicos que se levantó para saludar fue en el mío y en el de una pareja de danza. Luego supe por Lancillota que estaba muy sorprendido de que una persona joven –yo tenía entonces unos 20 años– tuviera la inquietud de tocar su música.

    Por lo que pude deducir de lo que él decía y me comentaba gente que lo conocía, él tenía su música para guitarra como en un segundo plano. No se consideraba un gran guitarrista, sino un tocador. Fue invitado dos o tres veces al teatro Colón y dijo que él no podía tocar la guitarra en un escenario en que había actuado Andrés Segovia, cosa que no comparte, porque cada uno en lo suyo, han sido dos grandes. Pero él tenía esa humildad.

    Cuando le pregunté por su música para guitarra me dijo que no la tenía escrita y que no le preocupaba, que ya alguien se iba a encargar de escribirla. Quizás yo tomé eso como un pedido: “Hágalo usted”. En el ’90 ya tenía unas 30 o 35 transcripciones hechas a partir de los discos que caían en mis manos. En ese momento gané en Tandil un certamen de guitarra tocando piezas de Yupanqui y conocí a un fotógrafo yupanquiano que me hizo escuchar unos 120 discos de Atahualpa que él había comprado aquí y en el exterior. Allí empecé a escuchar versiones y arreglos que él hacía y que yo no conocía, lo descubrí como arreglador.

    La provincia de Buenos Aires declaró estas obras de interés cultural.

    Sí, a principios de este año. Primero fueron declaradas de interés municipal porque parte de la edición está respaldada por el Fondo de Gestión Cultural y Patrimonio de la Municipalidad de Pergamino. Para mí es un gran orgullo que como artista de Pergamino haya podido hacer una edición mundial de las obras de Yupanqui y que las pidan de diferentes lugares del mundo, como China.  Hubiera sido muy doloroso para mí que esta edición se hubiera hecho, por ejemplo, en Francia, en España o en Japón.

    Mónica López Ocón - "Tiempo Argentino"

    Muchas gracias Mónica, Arturo Zeballos se merece toda difusión por su obra yupanquina y como gran guitarrista

    Eduardo Aldiser
    Argentina al Mundo con la música y el foklore de las provincias argentinas

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    Lista de comentarios

    Humberto Cardelli Vazquez07/10/2012 15:42:21

    Un gran aporte a la obra de Yupanqui, los libros y cds de ARTURO ZEBALLOS son quiassi perfectos en su transcripción, un trabajo impactante que sale a la luz en estos últimos años.Tengo los volumenes y son de enorme ayuda en la enseñanza hacia mis alunnos aquí en Colombia.
    Escuche y conocí asl Mo.Zeballos su gira por mi pais en 2005. Guardo gratos recuerdos de su persona y su arte.abrazo desde Cali.Humberto

    Raul Zeballos18/06/2012 15:50:48

    Con mucho interes lei esta pagina, por la cual nos enteramos que es usted un virtuoso de la guitarra y le felicito por su labor en pro del Folklore Argentino. Compartimos su apellido y su interes en estos menesteres de lo vernaculo. Somos Riojanos, Chito Zeballos (Tres para el Folklore) era mi primo hermano y ambos eramos primos politicos, bien allegados, del Chango Rodriguez (su madre era hermana del esposo de una hermana de nuestros padres). Por mi parte, a pesar de la distancia, ya que he vivido mucho de mi vida en el exterior (ahora en Florida EEUU), he tratado de contribuir a preservar y difundir las obras de Hilario Cuadros (Los Trovadores de Cuyo, alguna vez Don Ata formo en sus filas...), Jose Maria de Hoyos (Conjunto America) y otros grandes paisanos muy conocidos por su musica en paises del Norte de America meridional. Ahora estoy concentrado en la preservacion del Dogo Argentino; www.dogoargentino.com ; Facebook: Las Pampas Kennels.
    Nos gustaria saber de usted. De pronto resultamos parientes. Hay grabaciones suyas en la internet?
    Cordial saludo,
    Raul Zeballos

    GABRIEL ESTARELLAS17/01/2012 15:30:33

    Estimado Arturo...Enhorabuena por el trabajo que haces sobre Atahualpa Yupanqui. Tuve la suerte de estar varias veces con él en Palma de Mallorca y compartir mesa en casa de mis padres. Venía casi cada año desde París a hacer un recital en el Auditorium de Palma. Era una persona fantástica y muy amena, se te pasaban las horas.
    Un abrazo.

    Gabriel Estarellas

    Martín Guevara Gijón22/11/2011 23:27:33

    Gran aporte a la obra del indiscutible maestro del folclore ATAHUALPA YUPANQUI,Era mas que necesario que su obra de guitarra este editada legalmente y no en fotocopias truchas como a veces se la encuentra. Mis felicitaciones al maestro ARTURO ZEBALLOS, a la Municipalidad de Pergamino por apoyar esta patriada....
    Recibi los 3 libros y CDs y es un trabajo de lujo.Recomedable
    Martín
    Malaga (España)

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