• Folklore Argentina - Relato sobre Don Segundo Sombra y Osvaldo Gasparini

    Completamos con esta nota el trabajo de Roberto Santamaría, realizador del programa “La Pulpería de Roberto”  en Mar del Plata, Argentina, presentado en el XXIII Congreso de Historia Regional "José Lijo López",  organizado por el Gabinete Marplatense de Estudios Históricos Regionales. El conjunto se titula "Don Segundo Sombra y la familia Gasparini, según relato de Miguel Ángel Gasparini el pintor gaucho de Areco"

    Recuerdos de Osvaldo Gasparini sobre Don Segundo Sombra

    De esta familia de San Antonio de Areco, comentemos que Osvaldo Gasparini tuvo tres hijos: Miguel Ángel, fuente de esta nota, pintor (Bautizado Miguel Ángel por Miguel Ángel Buonorotti); Rubén Darío, escritor, novelista (por Rubén Darío, el nicaragüense) y Luis Leonardo, también pintor (Leonardo por el de Da Vinci)

    Cuenta Miguel Ángel que su padre Osvaldo lo visitaba frecuentemente a Don Segundo, montaba a caballo y se llegaba hasta el rancho. En una de esas visitas llega y lo  encuentra parado  en la puerta. “¿Que pasa Don Segundo? le pregunta.  “Se muere Petrona” (su concubina), le responde. A todo esto Don Osvaldo le había preguntado en otras oportunidades… “Don Segundo, por que usted no se ha casado con doña Petrona, tantos años viviendo juntos?”  A lo que le contestaba: “Porque a Petrona y a mí  nos une el amor, no nos une ninguna papeleta”. 

    Retrato del escritor argentino Ricardo Güiraldes, autor del libro inspirado en el gaucho Don Segundo SombraPero ese día Petrona agonizaba en el catre, una viejita de 78 años pero que representaba como 150 de tan gastadita que estaba y Don Segundo tenía 83.  “¿Y que quiere que haga Don Segundo?” Le pidió o medio ordenó “Quiero que me ate los caballos a la volanta”.  ¿Porqué Don Segundo?”  Él siempre andaba en una volanta negra de ruedas amarillas, cuatro ruedas, con capota, que actualmente está en el Museo Güiraldes,  por que como tenía reumatismo ya no podía montar a caballo,  andaba en esa volanta que se la había prestado Mariano Rafael Castex. Se vino al pueblo, pasó por la iglesia y levantó al cura, pasó por la joyería y levantó a Basilio Oberti, testigo, y pasó por otro rancho y levantó a Juan Sapia el otro testigo, y llegó al rancho y se casó. Le regaló el casamiento como su última voluntad y dice Miguel Ángel que su padre le contaba: “Yo estaba ahí, yo pude ver a Petrona morir sonriendo, con una sonrisa en los labios, vos sabes lo que es ver a una persona morir feliz? Yo lo vi”. Luego el cura le pregunta a Don Segundo: “¿Porqué usted hizo esto?”…  “Para que Petrona muera en paz y en gracia de Dios, y ahora que ya se ha muerto mi compañera, mi sostén, que ya soy un gaucho famoso por el libro, me lo han leído, ahí hay algunas cosas que yo no he hecho nunca pero las podría haber hecho,  bueno yo no tomo más remedios”. Y se murió al año siguiente de tristeza en el pueblo de San Antonio de Areco, donde actualmente hay una fábrica y en cuyo frente  Miguel Ángel Gasparini puso una placa, un mosaico en el que dibujó su rostro.

    Era una casita que unos amigos le habían alquilado y cuenta Osvaldo que de la cumbrera había atado un cabestro para ayudarse a incorporar en la cama , estaba muy entregado, y así el 12 de agosto, invierno de 1936 al medio día, Don Segundo Sombra falleció.

    Lo vistieron, con todas sus pilchas y lo pusieron en el cajón. Dice Miguel Ángel tener la foto de ese momento, y vinieron las viejitas lloronas, como se usaba en ese entonces, toda la tarde las viejitas llorando, a la noche comenzó a llegar la paisanada, y el Intendente Güiraldes, el hermano del poeta,  ya había dado la orden de que trajeran corderos, galleta de campo y cerveza negra, no vino, cerveza negra. Mientras la paisanada comía, tomaba y conversaba sobre lo sucedido, las viejitas seguían llorando, y los periodistas de Buenos Aires, del diario Crítica y otros sacaban fotos.

     Al otro día en la carroza fúnebre tirada por dos caballos  negros  lo llevaron hasta el cementerio acompañado por los paisanos de a caballo. A su paso las viejitas se asomaban a las puertas vestidas de negro  para observar el cortejo fúnebre y se santiguaban, se ponían luto en ese momento usando generalmente un vestido negro,  seguramente se habrá oído murmurar…”Pobre Don Segundo”. Por eso esa milonga que escribiera José Larralde dice:
     

    El pago se ha puesto triste,
    el pago todo lloró,
    el pago perdió al amigo
    porque la muerte lo arrió.
    El rancho se hizo tapera,
    ya no titila el farol,
    una ventana cerrada,
    donde ya no dentra el sol.
    El yuyo se fue arrimando,
    como pa´ ver qué pasó.
    Un caminito borrado,
    de la cocina al galpón,
    se asome de tanto en tanto,
    como esperando al patrón.

    De la tranquera hasta al fondo,
    donde están los bebederos
    se arrastra la soledad,
    en las patitas de un perro.
    Hay un molino chillón,
    con más vueltas que el destino,
    que seguro algún vecino,
    de puro gaucho lo abrió.
    Las cuerdas del alambrado,
    aflojaron su cordaje,
    como rindiendo homenaje,
    a quien les diera cuidao,
    si hasta el monte se ha cerrao,
    en un silencio profundo,
    porque se fue don Segundo,
    con su silbido cansao.
     

    El rancho se hizo tapera,
    ya no titila el farol,
    una ventana cerrada,
    donde ya no dentra el sol.
    El yuyo se fue arrimando,
    como pa ver qué pasó,
    pero se fue don Segundo,
    con su silbido tristón.

    Tumba donde descansan los restos del gaucho Don Segundo Ramírez, que inspirara el personaje de Segundo Sombra al escritor argentino Ricardo Güiraldes, sepultado a tres metros en el cementerio de San Antonio de Areco, Provincia de Buenos Aires, ArgentinaY desde ese momento Don Segundo entra en la inmortalidad literaria. Ya se había muerto Güiraldes nueve años antes, en 1927. El personaje del libro sepultó al autor, Don Segundo  lo acompaño en el cortejo fúnebre a Ricardo Güiraldes montando  su caballo tordillo llamado “el Orqueta”, desde el ferrocarril donde había llegado el cadáver, ya que había fallecido en Paris (Francia) el 8 de Octubre del mencionado año,  hasta el cementerio… eran  doscientos gauchos y adelante Don Segundo, a su lado el sobrino mayor de Güiraldes, Piquillín  Güiraldes con su recado chapeado  y vestido de gaucho, todos de negro,  pero en lugar de corralera, saco, por que se usaba así en esos momentos, y detrás todos los gauchos. Don Segundo era el único que vestía de chiripá y alpargatas, y las bombachas debajo del chiripá, todo sujeto con un modesto tirador tipo entrerriano con hebillas y una medias de lana, un cuchillito verijero, una blusa y debajo una camiseta de frisa, pañuelo negro sobre el cuello con las puntas divididas sobre la espalda y un sombrerito panza de burro, con el ala requintada.

     

    Las tumbas de Ricardo Güiraldes y Don Segundo Sombra están en el cementerio de San Antonio de Areco. Ingresando,  se encuentran los mausoleos de las familias adineradas de Areco que competían entre sí para ver quien hacía una obra mayor, se empleaban materias primas que traían de Europa, mármoles de Carrara, Travertino, vitrales, etc. Y detrás de esos mausoleos enormes uno se encuentra con una sepultura plana en el piso, de mármol, la sepultura de la familia Güiraldes, bien sencilla, y a tres metros nomás la de Don Segundo. La lápida de Güiraldes dice: “Aquí duerme Ricardo Güiraldes, crucificado de calma, sobre su tierra de siempre”, y a tres metros en una sepultura sencilla, con un corazón de lata negro, que dice: “Don Segundo Ramírez, Sombra, y Doña Petrona Cárdenas”, con quien estaba casado en segundas nupcias ya que don Segundo era viudo, se había casado de joven en San Pedro a los 32 años, con una viuda que era diez años mayor que él. En la partida de defunción que tiene en su poder Miguel Ángel, dice “dese sepultura gratis” ya que don Segundo estaba sumamente pobre, y descansan en el cementerio de San Antonio de Areco el autor y el personaje del libro.

    Y remata Roberto Santamaría: “El origen de este relato es el fruto de una entrevista que realicé al pintor gaucho de San Antonio de Areco, Miguel Ángel Gasparini. Su padre, Osvaldo,  estuvo viviendo con Don Segundo Ramírez (Don Segundo Sombra) y lo escrito se ajusta exactamente a lo comentado en ese momento".

    Primera parte de este relato: Folklore y tradición argentina. Don Segundo Sombra, el de Areco

    Del mismo autor:

    Juan Catalino Domínguez, historia siniestra en la pampa argentina (en cinco capítulos)
    Provincias argentinas. Roberto Santamaría nos lleva a Esquina de Argúas
    Poesía gaucha argentina. La arpillera, poema de Juan Roque Bonafina
    Argentina Mundo recorriendo los caminos del folklore y tradición en las provincias argentinas

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    Lista de comentarios

    don segundo sombra y osvaldo gasparini . 26/02/2013 12:35:08

    don segundo sombra y osvaldo gasparini .

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