• Folklore Argentina - Zamba de mi esperanza, su origen

    Comentaba Pablo  que... "En una lista tan rigurosa que incluye “La balsa”, “Uno”, “Muchacha ojos de papel”, “Sólo le pido a Dios”, “Como la cigarra”, “Merceditas”, “Seminare”, no podía faltar la canción que hizo célebre el cantante Jorge Cafrune en la década de 1970, aunque pocos saben que el creador de su letra y su música nació, vivió y murió en Mendoza.

    Su nombre fue Luis Profili quien, allá por 1964 con el seudónimo de Luis Morales, registró una de las varias canciones de su autoría.

    Fanático de la zamba, estaba lejos de sospechar que el bosquejo de una de ellas se convertiría en un auténtico icono popular y todo porque por entonces Profili conoció al intérprete  Jorge Cafrune, un cantante que no tenía ningún prejuicio en adoptar temas de escritores ignotos y que no tardó en enamorarse de aquella poesía incorporándola primero a su repertorio de festivales y luego a sus discos.


    De las peñas a la leyenda

    En la primera mitad del siglo XX, Luis Profili era un empresario constructor que disfrutaba que sus hijos estudiaran los bailes tradicionales porque la zamba era su música preferida. “Le encantaba el movimiento de los cuerpos, la gracia del pañuelo, la elegancia de su melodía”, rememoró María Elena Profili Gavosto, nieta del autor, que vive actualmente en San Martín, Provincia de Mendoza, Argentina.

    En paralelo con su trabajo (junto o separado de las obras de su suegro, el bodeguero Camilo Doménico), Luis era un músico aficionado con mucho entusiasmo. Tomó lecciones de guitarra y bombo y escribió canciones de manera intuitiva. Una de ellas, que arrancaba con el título, comenzó a oírse en las peñas públicas y privadas que agitaban las tardes de por aquel entonces centro de San Martín.

    Era la época en que el Presidente Perón obligó por decreto a que en las escuelas primarias del país se enseñara danzas folclóricas. El apogeo de la radio y la creación de festivales nacionales ayudó a que los géneros tradicionales comenzaran a ser más populares que nunca.  Entre los invitados a las peñas se encontraba nada más ni nada menos que Félix Dardo Palorma. El maestro ayudó con su experiencia a registrar “Zamba de mi esperanza” con todos los requisitos que demandaba SADAIC. Profili quiso agradecerle el favor invitándolo a participar como coautor, pero Palorma se negó rotundamente.

    Cuenta la leyenda que Profili llegó a ofrecerle unas hectáreas de su finca como regalo, pero Félix nunca las aceptó. Esta anécdota quedó inmortalizada en los párrafos de la célebre cueca palormiana “Llegando a Cuyo” en la frase: “Cómo he resuelto quedarme, ya tengo unas hileritas”, quedando como una broma entre compadres.

    Con el tiempo, fue el trío riojano de los Hermanos Albarracín el que se topó con la zamba, la tocaron profesionalmente y luego la grabaron. Sin embargo, fue el encuentro de Jorge Cafrune con Profili lo que le cambió el destino a la canción.

    Cafrune, con su barba a lo Martín Fierro y su ideología nacionalista, ya tenía un nombre que defender en los escenarios y cuando escuchó la canción la incorporó a su repertorio. De allí a su proyección en grupos como Los Chalchaleros, Horacio Guaraní, Los Visconti y docenas y docenas de cantantes más hasta el día de hoy.

    Pasaron los años y ocurrió un hecho puntual que cimentó la mitología: sucedió en enero de 1978, durante el festival de Cosquín bajo la dictadura militar de Jorge Rafael Videla. El público pidió a Jorge Cafrune que interpretara la por entonces prohibida “Zamba de mi esperanza”. Lo prohibido, según se supo después, era “esperanza”, una palabra ciertamente peligrosa para el terrorismo de Estado.
     
    Aunque no está en el repertorio autorizado, si mi pueblo me la pide, la voy a cantar..”, exclamó Cafrune. Y lo hizo. Era más de lo que la Junta podía soportar. A los pocos días, Cafrune, mientras realizaba una travesía a caballo rumbo a Yapeyú, Provincia de Corrientes, para homenajear al General San Martín, fue atropellado por una camioneta en el partido de El Tigre, en un accidente que muchos sospecharon que fue en realidad un atentado. Murió a los 40 años, el 1 de febrero de 1978".

    Por Pablo Pereyra - Diario Los Andes - Mendoza, enero 2009  
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    Lista de comentarios

    Perla Azcoitia22/12/2013 22:48:48

    Zamba maravillosa y una de las mejores interpretaciones la de Jorge Cafrune. Sentida su trágica muerte.

    cesar j. tamborini duca22/12/2013 14:22:05

    Creo que "Zamba de mi esperanza" representa para mí algo así como una canción de cuna teniendo en cuenta la edad que comencé a escucharla. Fantástica, al igual que Cafrune (no solo en la interpretación de esta zamba).

    Eduardo Alves da Costa Lojo15/06/2012 06:44:39

    Hola!!! Soy un gallego, que suelo visitar esta su revista, sobre todo la sección que dedican al folclore. Soy maestro de Danza Tradicional Gallega, habiendo pertenecido al Ballet Gallego "Rwy dee Viana", si no les causa demasiado molestia, me encantaría saber si ustedes disponen de alguna documentación sobre las actuaciones de dicha agrupación artistíca en el incomparable Teatro Colón de Buenos Aires, en Octubre de 1982. Esperando puedan darme contestación, les quedo muy agradecido. Un afectuoso saludo desde Galicia. Eduardo Alves dea Costa

    Humberto Diaz06/05/2011 04:54:47

    Que bueno que encontre este WEB y quiero preguntarles si Cafrune murio a causa de ese "accidente"?.

    Tengo un progrma en la radio: LOS IDOLOS DEL PUEBLO
    y puede escucharse por internet:

    www.lanuevaradiointernacional.com

    todos los domingos despues de las 8:30 (hora newyorkina) y coloco mucho folclore especialmente el cuyano.
    Hace mas o menos 20 anios tuve el gusto de cederle mi cama para que una noche durmiera el maestro Clemente Canciello.
    De verdad que fue un honor para mi que tan ilustre personaje fuera mi huesped.

    Gracias

    Atte.
    Humberto
    desde New York.

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