• Guitarra y canto en Cerro Colorado. Folklore bien argentino con Roberto `Coya´ Chavero -6-

    Tiene en su vocación el conservar, mantener y acrecentar si cabe, la memoria de su padre, Atahualpa Yupanqui. Su tarea en la Fundación Atahualpa Yupanqui es enorme… pero todavía le queda tiempo a Roberto `Coya´ Chavero para guitarrear y cantar…

    Y esto que es así, Roberto, sin embargo yo que pienso que no te quieres atar a una vida como artista más exigente… para estarte más por este pueblo serrano y atender las mil cosas de la Fundación…

    Empecé a cantar en  público en el 1999, en un homenaje a mi padre en LRA Radio Nacional. A partir de allí me sentí abierto a presentarme si me convocaban. De modo que se han dado invitaciones a lo largo de los años. Con un compañero, Jorge Morales, chileno y guitarrista, empezamos a armar repertorio.

    Vivíamos juntos en Buenos Aires. De manera que era fácil ensayar. Sumamos a Javier Sepúlveda, mejicano, tocador de cuatro, de charango, de flauta traversa y de aerófonos andinos y luego a Walter Rivarola, percusionista.

    Luego de la primera presentación en Quilmes, Javier propuso que todo fuera acústico. Nos pareció bien. La nobleza de los instrumentos le daba al sonido  una  textura más acorde a  las canciones. Así fue como nos presentamos durante varios años. Nunca hice algún esfuerzo por llegar a los circuitos comerciales o de mayor difusión.

    Se fue Walter vino Marina Santillán, una cantante maravillosa que además hacía percusión (en mis recitales ella cantaba “las conocidas” de Yupanqui: La Añera, Viene Clareando, Piedra y Camino, Chacarera de las piedras…) Me gustaba decir que ella me representaba aquello de Antonio Machado: “hacia la luz y hacia la vida, un nuevo brote de la primavera”.

    Hoy estamos haciendo los recitales con Golondrina Ruiz (quien vivió en España varios años), gran artista que dice poemas de mi padre; Alberto Muñoz en la guitarra, Javier, el mejicano y Pablo Giner en el piano o el teclado. Seguimos haciendo versiones sin nada electrónico (salvo el teclado donde no hay piano) y nuestro recital se llama  “De Artes Olvidadas”.

    Justamente porque queremos reafirmar el valor de la palabra bien expresada, la nobleza de la madera y de la caña. En fin ser una expresión lo más cabal posible de un sentimiento ligado a la tierra y a los seres que la habitan.

    Hemos tenido el honor de cantar en muchos de los teatros más importantes de nuestro país y del sur de Brasil. También en salas de Centros Culturales. Muy pocas veces lo hemos hecho en peñas o festivales. Para quien no tiene agente de prensa, promotor o manager, no está mal, me parece.

    Seguramente que años atrás, cuando te fue llegando el momento de cantar tus cosas a nivel profesional, tuviste varias disyuntivas… desde el nombre artístico al repertorio… desde crearte un estilo diferenciador a cantar el tuyo natural, yupanquiano desde los genes…

    Para mí lo delicado fue elegir canciones que dijeran lo que yo quería decir, que no fueran las más conocidas de mi padre porque no quería colgarme de la facilidad que representa cantarlas y que además expresaran mis anhelos profundos con autenticidad, canciones hermosas, que expresaran a la  tierra,   a la  gente.

    Un recital tiene que expresar autenticidad, verdad simbólica y si los que estamos sobre el escenario no nos sentimos representados por esas canciones, entonces estamos mintiendo. Podemos hacernos los simpáticos, los seductores, los profundos o los rebeldes,  simular cualquier cosa con tal de obtener ventaja del público que siempre, en su generosidad está abierto a creerte.  Es una grave responsabilidad  subir a un escenario.

    El nombre que uso es el que llevo. ¿Por qué? Simplemente hay en mis venas sangres de tan diversos orígenes que soy eso: un criollo típicamente argentino, mestizo, que ama su terruño y al que   cada rincón del planeta le despierta  admiración y amor. 

    Tengo dos recitales armados: “De Artes Olvidadas” y “Lucha por la vida”. El primero está pensado  como un homenaje a mis padres. El otro tiene algunas canciones distintas, no todas pero que me expresan a mí como autor, como compositor y como melodista de letras de mi padre.

    Ya está encaminada la Fundación, tienes todas las puertas abiertas que quieras… ¿Cómo piensas el futuro como cantor de nuestro folklore argentino?

    Están surgiendo posibilidades de tener mayor actividad en materia de canto.  Me interesa ser un cabal traductor de este mundo que conozco y que amo. Creo en la causalidad  y sé que si mi canto es necesario, tendrá su lugar.  Representa una forma heredada de cantar a la tierra, sus gentes y sus seres. Eso aprendí de los mayores y ese mundo existe y soy una de sus voces. 

    Y decime… a la hora de sacar versos, rasguear sonidos nuevos… ¿Se te ha dado por allí?

    Roberto "Coya" Chavero tocando y cantando folklore argentino en un atardecer de Cerro Colorado, Provincia de Córdoba, ArgentinaTambién escribo y compongo. Según músicos amigos, soy un buen melodista, pues he musicalizado letras de mi padre con un buen resultado.  Cuando musicalizo obras, leo el texto cuantas veces haga falta y dejo que la melodía  venga sola. No me va el sentido industrial en las disciplinas artísticas.

    Antes de nacer una letra o una melodía hay un disparador. Un estado de la sensibilidad que, como dices, me lleva a garabatear alguna melodía y un ritmo indefinidos al principio y que van tomando forma y ritmo precisos, en la medida que avanzo. Nace así y la letra al rato empieza a acompañar esa melodía, generalmente en forma de  copla; el octosílabo da vueltas y me alivia esa tensión de parto hasta que la palabra  empieza a desperezarse en mi cabeza. Es como un dictado.

    Cuando siento que está armada, la recuesto en una hoja de papel para que descanse. Así funcionan mis cosas personales. Ya que hablamos, te paso `Yunta Ceñida´, letra de mi padre (Atahualpa Yupanqui), música mía (Roberto Coya Chavero)

    Muy bueno Roberto, antes de volvernos para España quiero que hables de aquella tierra,  que los vivimos allí sentimos también como nuestra. Pero para eso dejá la pava al rescoldo para seguir mateando en un rato nomás…



    Las otras notas de esta charla con Roberto `Coya´ Chavero

    Desde Argentina, charla con Roberto `Coya´ Chavero. Memoria íntima de Yupanqui -1-

    Desde Argentina, charla con Roberto `Coya´ Chavero. Memoria íntima de Yupanqui -2-

    Diálogo con Roberto `Coya´ Chavero, desde Cerro Colorado, Argentina. Memoria íntima de Yupanqui -3-  

    Roberto `Coya´ Chavero nos cuenta de la Fundación Atahualpa Yupanqui – 4

    Folklore argentino. Cuando Roberto Coya Chavero canta en Cerro Colorado – 5 –

    Guitarra y canto en Cerro Colorado. Folklore bien argentino con Roberto `Coya´ Chavero -6-

    Una noche en Argentina. Rivero y Yupanqui guitarrean. Roberto Chavero lo recuerda


    Eduardo Aldiser
    Argentina Mundo con Roberto "el Coya" Chavero desde Cerro Colorado, Provincia de Córdoba, Argentina

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