• Las Islas Malvina fueron, son y serán argentinas. Dos aportaciones

     

    Recogemos en esta nota dos reflexiones, la de Federico Bernal, extrayendo una parte del prólogo general al suplemento dedicado por Tiempo argentino "Tiempo de descolonización. Memoria, Verdad y Soberanía para nuestras Islas Malvinas" por un lado y al reportaje a Miguel Angel Trinidad, que fuera combatiente en las Islas Malvinasrealizado en los estudios de TeleSur, canal iberoamericano de noticias que emite desde Caracas, Venezuela.

    Agradecemos la aportación de estas notas a Carlos Semorile y Lois Pérez Leira
     

     

    "Tiempo de descolonización. Memoria, Verdad y Soberanía para nuestras Islas Malvinas"

    Por Federico Bernal


    CAUSAS DEL CONFLICTO: INVENTAMOS, PROFUNDIZAMOS O ERRAMOS.

    Los argentinos conocen poco los argumentos que allá por abril del ’82 atestaban la Cámara de los Comunes. “Estamos defendiendo la civilización contra la barbarie, tal como nuestros ancestros hicieron siglos atrás en otras partes del mundo” (Michael English, parlamentario). “(…) existen grandes riesgos en no detener a un dictador, una lección que esta nación ya aprendió con anterioridad” (John Nott, secretario de Defensa). “¿Por qué el dictador argentino decidió repentinamente en los últimos días de marzo avanzar en la brutal y arbitral agresión? Creo que parte de la respuesta se halla en la mismísima brutalidad e impopularidad del mismo régimen argentino. La inflación está subiendo en la Argentina a una tasa anual del 140 por ciento. El régimen destaca por su sistemática violación a todos los derechos humanos. Apenas unos días antes de la invasión de las Falklands Islands, ha habido protestas sociales en Buenos Aires. Empujada por la crisis política interna, y acosada por una montaña de dificultades económicas, el régimen viró  desesperadamente al cínico intento de elevar el chauvinismo entre la gente” (Francis Pym, secretario de Defensa, el 7 de abril).

    Por último y para terminar, el autor del libro Razor’s Edge (que trataremos en este Suplemento) señala: “El enemigo contra el que Gran Bretaña luchó en 1982 fue el mismo que en 1939-1945, en menor escala pero no por eso menos venenoso.” Existe una línea genealógica entre tales argumentos y los que hoy por hoy justifican las invasiones imperialistas de los últimos años en Medio Oriente, África y…, por supuesto, en las mismas Malvinas. Y es por esta razón que deben ser inteligentemente desarmados por el pueblo argentino. De lo contrario e indirectamente, estaríamos justificando la legitimidad de la decisión británica de “recuperar” las islas con el uso de la fuerza; estaríamos aceptando que la derrota fue una suerte de mal necesario.

    Logotipo de Tiempo Argentino, edición online dedicada a temas relacionados con la República ArgentinaOtro ejemplo. En su alocución con motivo del 25 aniversario de la guerra, Thatcher arengó por radio y en cadena nacional: “(…) Demos gracias a la liberación de nuestras Islas, y recordemos las muchas batallas que las fuerzas británicas están librando hoy día. De alguna manera, no hay victoria definitiva desde que la lucha contra el mal en el mundo jamás terminará. La tiranía y la violencia visten muchas máscaras. No obstante, gracias a la victoria en las Falklands todos nosotros podemos extraer esperanza y fortaleza.” La coincidencia con los discursos de Bush por Irak o los de Sarkozy hacia Libia son mera… causalidad. Pregunta del millón: a la luz de la nueva escalada militarista en el archipiélago; a la luz de la avanzada imperial por la conquista de nuevas fuentes de recursos naturales, ¿podemos y debemos los argentinos elaborar una explicación del conflicto del Atlántico Sur diferente a la visión histórica y presente, imperialista, colonialista e hipócrita de las mejores mentes de la burda potencia colonialista? Porque el gran inconveniente que se nos presenta es que, para estos demócratas, la calificación de “régimen” o “dictador” depende de un único factor: la supervivencia de sus intereses.

    Nuestra responsabilidad es, por esto mismo, mayúscula y excede a la República Argentina. La presidenta lo dejó en claro en su discurso de Tierra del Fuego, el 2 de abril de 2010: “Tenemos que tomar a Malvinas no solamente como una cuestión nacional. Tiene que ser un ejemplo universal del mundo, de la sociedad que queremos.” Los argumentos de la democracia argentina no pueden coincidir con los de Thatcher ni con los de su Gabinete.

    Cristina Fernández de Kirchner fue contundente al respecto: “Nosotros –y cuando hablo de nosotros hablo de los argentinos– debemos saber diferenciar las cosas que ocurrieron, poder separar quienes gobernaban bajo formas no democráticas, del hecho en sí que es el ejercicio de la soberanía nacional y el rechazo al colonialismo que aún avergüenza a la humanidad en el siglo XXI.” A partir de ese histórico y remalvinizador 2 de abril del año pasado, los ex combatientes pasaron a denominarse Héroes de Malvinas. Separar la cuestión Malvinas y el Conflicto del Atlántico Sur de la dictadura genocida, a la vez que ligándola a la democracia virtual y reaccionaria que prosiguió con el genocidio socioeconómico y la entrega de la soberanía nacional. Aquí nuestro gran desafío. Parafraseando al maestro de Bolívar, Simón Rodríguez, inventamos y profundizamos o erramos.

    .... Antes y después de este fragmento, Federico Bernal realiza una amplia exposición sobre el tema que se puede leer en Tiempo Argentino.

    Grabación de un espacio informativo de TeleSur   Tras unos minutos de presentación del programa, reportaje a Miguel Angel Trinidad



    Dos opiones para una misma visión y convicción: Las Islas Malvinas eran, son y serán argentinas.

    Eduardo Aldiser
    Argentina Mundo reflejando la opinión de argentinos sobre las Islas Malvinas y su realidad histórica

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