• Roberto `Coya´ Chavero, te esperamos con folklore argentino, en España

    Es la forma de despedirnos cuando el puente con Cerro Colorado, en la  Provincia de Córdoba, Argentina, lo levantamos para realizar desde España nuestro trabajo de edición de esta larga charla con el hijo de Don Ata, que tiene a su cargo la Fundación Yupanqui y que va por las mismas sendas que su padre, cantando las cosas de nuestra tierra… de esa Argentina de rico folklore.

    Si te preguntara si entra en tus planes España… una gira y estancia como para recorrerla, cantar, recordar a Don Ata…

    Sería hermoso. Solo estuve un rato a los 13 años en el puerto de Barcelona. Conozco España porque ha sido fundamento de mi pequeño proceso cultural. Desde su literatura, su historia, sus paisajes. Recuerdo un carnicero al que mi padre le compraba las costeletas, Agustín Artero, allá en el barrio Las Cañitas. Un día conversando me dice que era nacido en España (yo no lo sabía). Nada develaba su origen. Parecía un porteño más. Pregunté: ”¿Y dónde nació Ud.?”. Me contesta: “En Almería”. Inmediatamente vino a mí aquello de: ”Valle de Almería…” poema de eco eterno.

    Recorrer Granada, los puertos cantábricos, Extremadura, mirarse en el Guadalquivir,  recordar a Carmen Amaya,  montar un caballo andaluz (como Eleuterio Galván, personaje de una milonga de mi padre, siempre soñé tener un caballo andaluz), el Museo del Prado, ver de cerca la pena de El Greco o el desborde de luz de Miró, la tierna locura de Dalí.

    En realidad, España es un país de locos, pero si todos los locos fueran como los que nombro, otro sería el mundo! Los mundos de Albéniz, de Torroba, de Manuel de Falla, de Segovia, de Joaquín Rodrigo. En fin has clavado las espuelas en mi sangre y ahora solo quiere galopar  por España de punta a punta.

    Y los que vienen atrás… ¿Seguirán los pasos del abuelo y padre cantor?

    Por ahora no. Han tenido una crianza alejada de nuestra familia. Mi divorcio temprano y una relación inmadura entre la madre y yo han dado este resultado. No lo considero definitivo. Por ahora así son las cosas.

    Dime… cuando vas para Buenos Aires, Córdoba…  ¿Cómo haces para adaptarte al trasiego, los ruidos, el gentío por todos lados, viviendo en este lugar copiado del Paraíso?

    Ah, las grandes urbes. Qué cuestión! Tienen una fuerza concéntrica que parece irrefrenable y termina condicionando la vida de todos. Allí comprendo que el hombre puede adaptarse a cualquier situación por perjudicial que sea para su salud. Si encuentra la justificación, todo está bien.

    Yo me manejo con comodidad. Conozco las ciudades y no me intimidan.  En un bar puedo concentrarme a trabajar durante un par de horas por mucho ruido que haya. Hacer cola (tengo paciencia), viajar apretado en tren o subte, ponerme a completar formularios en un banco. Pero me tomo el tiempo de mirar el cielo para saber cómo estará el clima, o para observar una cúpula o un campanario de iglesia.
    Unos días, 5 o 6, son suficientes. Más, me agotan. Necesito irme, no necesariamente al Cerro, salir de allí imperiosamente. De lo contrario quedo muy cansado y me lleva varios días reponerme. Por algo a lo largo de la humanidad, las grades ciudades siempre terminaron desapareciendo.

    Qué tema de tu padre elegirías para recitarnos unos versos...

    Me gustaría ser presentado con estas líneas de Bergamín:
    “Oigo una voz que ahora  viene cantando por el camino.
    Es otra la voz y otro el  canto de los que siempre he oído.
    Otra la voz, otro el canto y también otro el camino.
    Y hasta otro yo el que escucha, creyendo que soy el mismo”.

    Elijo las coplas de Juan Prisionero. El sistema tiene una tendencia natural a aprisionarnos: los impuestos, las manzanas cuadradas, las calles rectas (en las grandes ciudades), los horarios y puedo seguir enumerando las condicionamientos. Cuando mi padre escribió este verso en la cárcel:
    “Carcelero, carcelero,
    Cuando oigo sonar tus llaves
    Te veo como un esclavo”

    Muchas gracias `Coya´… aquí te tenemos en octubre de 2008, con el magnífico Teatro Independencia de Mendoza, Argentina, con un entorno magnífico de profesores, alumnos y egresados de la carrera de Música Popular y del Grupo de Carreras Musicales, Facultad de Artes y Diseño (UNCuyo), formando un Ensamble de más de veinte músicos, rindiendo tributo a ese gran creador argentino que es Atahualpa Yupanqui, tu padre. Este Ensamble, conformado con voces, cuerdas, pianos, vientos, guitarras y percusión, recorrerán en la música y la poesía de don Ata los misterios de la Montaña, de la Selva y de la Pampa.

    Hasta siempre Roberto `Coya´ Chavero y tenga la posibilidad de presentarte algún día en escenarios de España. Gracias por el mate, las tortas fritas y el tiempo que me has dispensado…


     

    Las otras notas de esta charla con Roberto `Coya´ Chavero

    Desde Argentina, charla con Roberto `Coya´ Chavero. Memoria íntima de Yupanqui -1-

    Desde Argentina, charla con Roberto `Coya´ Chavero. Memoria íntima de Yupanqui -2-

    Diálogo con Roberto `Coya´ Chavero, desde Cerro Colorado, Argentina. Memoria íntima de Yupanqui -3-  

    Roberto `Coya´ Chavero nos cuenta de la Fundación Atahualpa Yupanqui – 4

    Folklore argentino. Cuando Roberto Coya Chavero canta en Cerro Colorado – 5 –

    Guitarra y canto en Cerro Colorado. Folklore bien argentino con Roberto `Coya´ Chavero -6-

    Una noche en Argentina. Rivero y Yupanqui guitarrean. Roberto Chavero lo recuerda

    Eduardo Aldiser
    Argentina Mundo

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